No hay que darle más vueltas. Flota en la misma atmósfera. Lo cierto es que cuando uno viaja a esta ciudad inmediatamente se da cuenta que la mayoría de viajeros estamos allí atrapados bajo la leyenda de Romeo y Julieta. Shakespeare sitúa en esta bella ciudad la romántica historia de los amantes y los escenarios de la obra son hoy etapas de un paseo que reconstruye la tragedia. Eso está muy bien, cierto, pero quedarse sólo con esta idea es una lástima porque pocos aprecian que sus pies pisan calzadas romanas y que sus ojos observan iglesias románicas y palazzi renacentistas. Un patrimonio que conserva casi intacto.

El repaso de historia en Verona –aunque no quiero extenderme en este capítulo para no aburrirles- nos lleva a descubrir un pasado que se remonta a cuando era cruce de caminos entre dos vías romanas: la Serenísima, que unía ciudades portuarias como Venecia y Génova; y Puerto Brennero, utilizado por los comerciantes que cruzaban los Alpes desde el norte para llegar al corazón de Europa. Y aunque hoy la urbe romana reposa a un par de metros en el subsuelo, tiene vestigios en la superficie que nos relatan el hecho de ser ya conocida en el año 89 a C, cuando era conocida por los propios romanos como Piccola Roma.

 

Bajo el suelo de Verona yace la Piccola Roma

Bajo el suelo de Verona yace la Piccola Roma

Esta Piccola Roma, sin embargo, presumía ya de tener poderosas murallas, un foro, un teatro y hasta un gigantesco anfiteatro. Más tarde, en el siglo XIII, pasaría a ser comuna véneta cuando la estirpe de los Scaligeri fueron señores de aquellas tierras, dejando como impronta de su grandeza numerosos monumentos, palacios y la catedral (rodeando la piazza dei Signori se llega a la iglesia de Santa María Antigua. Aquí encontraremos las arcas mortuorias de los Scaligeri, tumbas de algunos miembros de esta poderosa familia, que se pueden ver desde la calle).

 

Tumbas de la familia Scaligeri

Tumbas de la familia Scaligeri

Dejando para el final la “Ruta Romeo y Julieta”, el otro gran símbolo de Verona es el anfiteatro de La Arena. Sólo superado en tamaño por el Coliseo de Roma, es del siglo I. En la actualidad se utiliza para representar espectáculos de ópera, transformando a Verona cada verano en la capital de la lírica mundial.

 

La Arena de Verona, monumental anfiteatro romano sólo superado por el Coliseo

La Arena de Verona, monumental anfiteatro romano sólo superado por el Coliseo

La Arena se encuentra en pleno centro urbano, frente a la piazza Bra, el corazón de la nueva Verona, donde se pueden ver, además, de restos de murallas romanas, el Ayuntamiento y varios palacios barrocos.

 

Piazza Bra

Piazza Bra

Nos alejamos de piazza Bra y, paseando por tranquilos rincones y pequeñas calles que a menudo “esconden” patios y arcos romanos, vamos en busca de la piazza Erbe, la plaza de las hierbas aromáticas y la más animada de la ciudad. Cada día temprano, los tenderos despliegan sus puestos de venta ofreciendo elegantemente su mercancía a los veroneses.

 

Piazza Erbe

Piazza Erbe

 

Piazza Erbe. Escultura del soldado romano

Piazza Erbe. Escultura del soldado romano

 

Ocupando el espacio del antiguo foro romano, en Erbe está la fuente con la llamada Madonna de Verona, en realidad un soldado romano, con toga, que simboliza el comercio, recordando que esta plaza lleva más de 2000 años dedicándose a este menester. También, medio escondido por los puestos del mercado, está el palacio de Maffei, construido con la omnipresente piedra rojiza de Verona (rosso veronese) o el palacio del Comune con la Torre de los Lamberti. De 84 metros de altitud, se puede subir para disfrutar de las mejores panorámicas aéreas de Verona.

 

Torre Lamberti

Torre Lamberti

Otra buena forma de conocer Verona es siguiendo el rastro de sus iglesias. Recomiendo comenzar por el Duomo, frente al Puente de Piedra. Recientemente se ha descubierto que el Duomo se levanta sobre los cimientos de un templo romano que en su época estuvo dedicado a diosa Minerva.

 

El Duomo, la gran catedral de Verona

El Duomo, la gran catedral de Verona

Los alrededores del Duomo son los más auténticos de la ciudad. Calles silenciosas, a veces aristocráticas, a veces populares, placitas y patios de soportales nos van acompañando hasta que se llega a esta gran catedral. Consagrada en 1187, su interior, gótico, sorprende con un impactante Asunción, de Ticiano.

 

Casco antiguo. Alrededores de la catedral

Casco antiguo. Alrededores de la catedral

Tras el Duomo, la iglesia más importante es la de San Zenón (patrón de Verona) pero está en el otro extremo de la ciudad. Es una pena porque muchos deciden no visitarla y eso que está considerada una de las mejores piezas románicas de Italia.
Antes de ofrecernos a la ardua tarea de seguir los rastros de Romeo y Julieta permitidme una última sugerencia: Castelvecchio. Se trata de una obra militar de 1354 que incorpora el puente Scaligero que une las dos orillas del río Adigio. Esta fortaleza militar aloja hoy el Museo Cívico, la mejor pinacoteca que puede verse en la ciudad. Desde las torres y almenas del puente Scaligeri se obtienen bellas vistas de la curvatura del río que baña ambas orillas de Verona. Por cierto, en los días claros se ven las cimas blancas de los Alpes. El espectáculo no tiene precio.

 

Puente Scaligero

Puente Scaligero

 

 

RUTA PARA ROMEOS… Y JULIETAS

Ríos de tinta se han escrito sobre la existencia -¿real?- de los jóvenes enamorados de Verona. Romeo y Julieta narra la historia de un amor imposible entre dos jóvenes pertenecientes a dos familias enfrentadas, los Capuleto (Julieta)  y los Montesco (Romeo). Sea o no verdad, nadie aquí en Verona se resiste a seguir la ruta de los enamorados:
…Pero en una ciudad donde todo “huele” a Romeo y Julieta, ¿por dónde empezar? Para mi está claro: hay que ser fiel a lo que mandan las viejas tradiciones y lo primero que uno debe hacer es  detenerse en una de las pastelerías de la ciudad y comprar unos dulces que se llaman “besos de Julieta”.

 

Besos de Julieta

Besos de Julieta

 

Saciado nuestro apetito, desde la Piazza Erbe tomamos via Cappelo. En el número 21 está el palacio que se ha identificado con la familia Capuleto. Hay que cruzar el oscuro pasadizo que da acceso a un pequeño patio porque allí está la joya de corona: el balcón de mármol que supuestamente escaló Romeo.

 

 

Promesas de amor eterno de los viajeros decoran las paredes del túnel que conduce al patio donde se encuentra el balcón de Julieta

Promesas de amor eterno de los viajeros decoran las paredes del túnel que conduce al patio donde se encuentra el balcón de Julieta

Debajo del mismo balcón está la estatua en bronce de Julieta, a la que, y siendo fieles a las viejas tradiciones, hay que tocar los ya desgastados senos para pedir fortuna en el amor.

 

 

Menos suerte ha tenido la que se dice fue la casa de la familia Montesco, de Romeo, de la que apenas queda ya nada.
Para culminar nuestra ruta romántica por la ciudad, nada mejor que ir al encuentro de la tumba de Julieta, que puede visitarse en via del Pontieri, en el Convento de los Capuchinos. Aquí, en la capilla de San Francisco al Corso, está la cripta con la tumba de la joven enamorada.

Creo que es la mejor forma se despedirse de Julieta, de Romeo y de Verona, la Piccola Roma.

 

 

DÓNDE DORMIR. Una ciudad como Verona dispone de una infraestructura hotelera de primera categoria. Adecuada, además, para todos los bolsillos. Nuestra sugerencia, sin embargo, no está en la ciudad propiamente dicha. Es Villa Beatrice (Via Bonuzzo Sant, Anna, 18) Situada a poco más de tres kilómetros de centro histórico de Verona, en plena naturaleza,  es un bed and breakfast de cuatro habitaciones espectacular.  Sus propietarios, Simone y Angelika, se desviven para que te sientas como en tu propia casa. ¡Y lo consiguen, sin lugar a dudas!

 

Villa Beatrice

Villa Beatrice

 

DÓNDE COMER. Cocina típicamente veronesa en Greppia (Vicolo Samaritana, 3).
La Bottega del Vino (Vicolo Scudo di Francia, 3). Lleva más de cien años abierto y es perfecto para saborear la cocina de la región.

MÁS INFORMACIÓN
www.enit.it
www.tourism.verona.it