
¿Qué misterio se oculta tras la sonrisa de Mona Lisa?, me pregunté cuando me vi frente a frente con el cuadro de La Gioconda en el museo parisino de Orsay. El hecho me despertó enorme inquietud, pero la pregunta no encontró respuesta hasta que un amigo me dejó el libro “El Código Da Vinci”. Lo cogí cuando todavía estaba caliente, y la verdad es que no le dejé tiempo de enfriarse.
CÓMO IR
La línea aérea checa CSA (Tel 915 426 628 / 934 156 046) ofrece vuelos directos desde Madrid y Barcelona a Praga por 324 y 284 e respectivamente. Para desplazarse por las ciudades de Bohemia del Sur, es aconsejable alquilar un coche. Hacerlo con antelación desde España resulta más económico.
QUÉ HAY QUE SABER
Formalidades de entrada. Los ciudadanos españoles sólo necesitan el pasaporte en vigor.
Cuándo ir. La mejor época para ir a Bohemia del Sur es entre los meses de mayo y septiembre, cuando las precipitaciones son escasas y las temperaturas resultan más favorables. En verano no es descabellado desplazarse en bici por la región, ya que existen muchas vías acondicionadas para el cicloturismo y la llana orografía del terreno hace sencilla la ruta.
Idioma. La lengua oficial es el checo. El inglés y, en menor medida, el alemán son los dos idiomas más utilizados en los centros turísticos.
Moneda. La moneda es la corona checa (Kr) 1 Kr equivale a 0,03 e. El aeropuerto es un sitio recomendable para cambiar de moneda debido a las numerosas oficinas de cambio.
Qué llevar. Los inviernos son fríos y requieren buenas prendas de abrigo. En primavera y otoño son imprescindibles un impermeable y un paraguas. En verano las temperaturas son más altas, aunque por la noche refresca.
QUÉ VER
PRAGA. Antes de partir hacia Bohemia del Sur, es aconsejable visitar lo más imprescindible de la capital, la Praga monumental. El recorrido más visitado parte desde la torre de la Pólvora, pasando por la plaza Vieja, el barrio judío, el puente Carlos y el barrio del Castillo.
RUTA DE LOS CASTILLOS. En la República Checa hay más de dos mil castillos y palacios que muestran la larga historia del país, de los cuales doscientos se encuentran abiertos al público. Los más espectaculares se encuentran precisamente en la región de Bohemia del Sur. Podemos empezar un circuito histórico desde el Castillo de Praga, continuar por el de Karlstein y el de Hluboká, y terminar en el de Cesky Krumlov. La carretera que nos lleva por este recorrido discurre paralela al río Moldava; los más deportistas lo pueden hacer en bicicleta. Los castillos que no hay que perderse son:
Castillo de Karlstein. Es el más cercano a Praga, y uno de los más visitados por su proximidad a la capital y por haber sido la residencia del emperador Carlos IV.
Castillo de Hluboká. Edificado en estilo Tudor y decorado con mobiliario inglés. Esta fortaleza forma parte de la tradición medieval de Bohemia y está envuelta en curiosas leyendas.
Castillo de Cesky Krumlov. Todo un símbolo de esta ciudad.
CESKÉ BUDEJOVICE. Villa situada en la confluencia de los ríos Moldava y Malse, en la carretera que une la ciudad austriaca de Linz con Praga. La capital de Bohemia del Sur es una ciudad universitaria, comercial e industrial. Posee un precioso centro histórico, declarado Monumento Nacional, donde la Edad Media se da de la mano con el Renacimiento y el Barroco. La plaza Mayor está dedicada al rey bohemio Premysl Otakar II, con una singular superposición de estilos. Aquí nació la conocida cerveza Budweiser. De aquí que Ceské Budejovice sea uno de los más famosos “templos” cerveceros del mundo. Las mejores cervecerías se hallan en las antiguas carnicerías renacentistas, hoy convertidas en bares y restaurantes.
HOLASOVICE. Esta pequeña localidad de Bohemia del Sur es un ejemplo característico de tradicional aldea europea. La plaza principal tiene un estanque en medio y está rodeada por una serie de cortijos de mampostería conservados con esmero y adornados con escudos del siglo XIX. Este conjunto único de arquitectura popular, llamado barroco rural, fue declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1998.
CESKY KRUMLOV. Gracias a su histórica arquitectura perfectamente conservada, esta villa bohemia pertenece al conjunto de las más apreciadas joyas de Europa. Las arcadas, las fachadas esgrafiadas, los símbolos alquímicos y la variedad de colores de sus casas, aportan un auténtico aire medieval a esta pintoresca localidad. La calle Latrán es el mejor ejemplo de esta simbiosis de arte renacentista y barroco. El castillo, levantado sobre una roca, es el máximo exponente arquitectónico de Cesky Krumlov. Sus interiores ofrecen un perfil muy diverso con diferentes estilos, documentando la vida diaria de cada una de las generaciones en su sede residencial. Se pueden visitar varias salas renacentistas del tiempo de la dinastía de los Rosenberg, con sus pinturas originales totalmente conservadas. Cada año, a mediados de junio, se celebra La Fiesta de la Rosa de Cinco Pétalos. Durante tres intensos días de fiesta, la ciudad retrocede en el tiempo hasta la época dorada de los Rosenberg. Desde la mañana hasta la noche se disfruta de comida medieval, desfiles, teatros y diversión al más puro estilo del Renacimiento.
DÓNDE DORMIR
U Mesta Vidne Hotel. Latrán Street, 77. Cesky Krumlov. Edificio construido en 1561 y reformado como hotel en 1991. Situado en el centro histórico, cuenta con 65 modernas habitaciones con todas las comodidades.
Hotel Zlaty Andel. Plaza Svornosti (Pza.Concordia). Cesky Krumlov. Antiguo edificio de estilo gótico situado en la plaza principal de la ciudad. Cuenta con dos restaurantes y una coctelería.
Hotel Zvon. Plaza Premysl Otakar II, 28. En la plaza Mayor de Ceské Budejovice encontramos este antiguo hotel recientemente renovado. Ofrece buenas vistas.
Otra forma muy habitual de alojamiento en Bohemia del Sur son las casas privadas, que alquilan una o dos habitaciones. La disponibilidad de estas casas de huéspedes puede gestionarse en la oficina de turismo local de cada pueblo o ciudad que visitemos.
DÓNDE Y QUÉ COMER
La cocina checa tiene influencias alemanas y austriacas y se prepara con mucho esmero. Una comida “bohemia” comienza con un aperitivo formado por un aguardiente de ciruelas (slivovice) y unos entremeses a base de salchichas y jamón ahumado. El plato fuerte es la carne: en Bohemia es típico el asado de cerdo acompañado de knedliky (ñoquis de pan), y hojas de col fermentada. La caza también está presente en los fogones checos. El pescado suele ser más habitual en poblaciones cercanas al río Moldava, donde se pescan truchas y carpas. La bebida nacional checa es la cerveza, pivo. El país cuenta con una amplia variedad de marcas, como Pilsner Urquell, originaria de la ciudad de Pilsen, o la popular Budweiser Budvar, oriunda de Ceské Budejovice.
Un buen lugar para probar los sabores checos es Satlavská, una taberna medieval alojada en una antigua cárcel de Cesky Krumlov.
QUÉ COMPRAR
La República Checa es uno de los grandes centros comerciales a nivel mundial de cerámica y cristalería. La belleza y la calidad del famoso cristal de Bohemia hacen que este producto sea el más demandado. La porcelana figurativa, inspirada en motivos del siglo XVIII, también se vende con mucho éxito por todo el país. Por último, cabe destacar el interés entre los visitantes por las marionetas, consideradas como auténticas obras de arte.
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