Las Barrancas del Cobre superan en profundidad al famoso Gran Cañón del Colorado, en Arizona

Las Barrancas del Cobre superan en profundidad al famoso Gran Cañón del Colorado, en Arizona

Si doña Cuca no fuera estrábica ni tuviera nariz de águila, no sé qué sería de mí. Pero aún así, sus encantos me superan. Cada día acudo a su cantina que se encuentra justo enfrente de mi hotel. La carambola es perfecta. Cada mañana, sólo tengo que cruzar la calle para iniciar la «jornada laboral». En mi vida he sido tan puntual… Mi patrona, doña Cuca, dice que bebo demasiado. Las cervezas Tecate desaparecen entre mis manos, mientras ella me alecciona sobre música “norteña”, la vida de Pancho Villa y los atractivos de su gran ciudad: Hidalgo del Parral. Esta población del Estado mexicano de Chihuahua es, para los parralenses, única en el mundo. Escuchando “platicar” a los clientes de doña Cuca, una se convence de que desconocen todo complejo. Aunque la Tecate y el tequila pueden ayudar, en la cantina he oído de todo. Se da por sentado que Parral es “la capital del mundo”, como también es “la sucursal del cielo” y “puerto marítimo”, aunque el océano se encuentre a cientos de kilómetros. Pero cuando me atraganté de verdad fue al escuchar que Parral es “la almohada donde Dios reclina su esplendor”.

Patio del Palacio Alvarado (Parral)

Patio del Palacio Alvarado (Parral)

Fundada como Real de Minas de San José de Parral en 1631, por las fabulosas vetas plateras de una mina llamada “La Negrita”, la ciudad de Parral fue el centro minero de Nueva Vizcaya y el más antiguo de México. Una prosperidad sin precedentes durante el siglo XIX dio a la población el carácter abierto y fronterizo que aún retiene hoy. En la cantina se reúnen a menudo los descendientes de aquellos mineros, rancheros, pistoleros y revolucionarios que hicieron de Parral un lugar tan genuino.

En el interior de la mina "La Negrita" (Parral)

En el interior de la mina "La Negrita" (Parral)

Como todos los norteños del país, los parralenses son el prototipo del mexicano de película: altos, recios y bulliciosos, inseparables de su sombrero de vaquero de fieltro blanco, sus botas de montar en punta y el imperativo mostacho. Son extremadamente afables, francos y tan expansivos que a menudo uno espera oír una buena balacera por encima de la cabeza, si no fuera porque hoy las armas están prohibidas.

Aunque nació en el Estado vecino de Durango, en el pueblo de Río Grande, la gran atracción de Parral es Pancho Villa. Aquí fue donde, el 23 de julio de 1923, tendieron una emboscada al “Centauro del Norte” y lo tirotearon hasta la muerte. Un final trágico que convirtió al revolucionario en mártir, y del que se pueden conocer todos los detalles en el museo que le dedica Parral, uno de los orgullos de la localidad.

Museo Pancho Villa. En esta cama murió el “general” (Parral)

Museo Pancho Villa. En esta cama murió el “general” (Parral)

 RUMBO A CHIHUAHUA

Con el microbús que la oficina de turismo ha puesto a mi disposición y que me lleva de Parral a Chihuahua, capital del Estado del mismo nombre, se abre el clásico paisaje del norte de México: grandes extensiones de pastos semiáridos cubriendo una meseta que con frecuencia es puro desierto, siempre bajo un sol implacable.

El topónimo de Chihuahua procede de una palabra en náhuatl que significa “lugar seco y arenoso”.

El camino hacia la sierra es una zona árida, seca y arenosa. Los norteños, con su sombrero de fieltro blanco y botas vaqueras, recuerdan la escena de una película del Oeste

El camino hacia la sierra es una zona árida, seca y arenosa. Los norteños, con su sombrero de fieltro blanco y botas vaqueras, recuerdan la escena de una película del Oeste

Con una superficie equivalente a la mitad de España, es el mayor Estado de México. Posee un clima continental extremo, con precipitaciones mínimas. Unas duras condiciones que han determinado en buena medida el carácter incombustible del mestizo de estos parajes; el norteño es el más tenaz y emprendedor de los mexicanos.

El licenciado Octavio Venegas, del departamento de promoción turística del Estado de Chihuahua, me pone al día sobre la música norteña. Salidas de una banda formada por acordeón, bajo, guitarra, un contrabajo llamado “tololoche” y la redova, las “norteñas” son canciones de ritmo rápido y bailón, cuyos temas siempre hablan de amores desgarrados e infelices. No se oye otra cosa en todo el norte del país. Los nombres de sus grupos no tienen desperdicio: Los Huracanes, Patrulla 81, Conjunto Atardecer…

Catedral de Chihuahua, de 1725

Catedral de Chihuahua, de 1725

El ritmo repetitivo y pegadizo de las canciones es un buen antídoto contra el calor y una buena compañía para recorrer ese corolario de edificios coloniales que jalonan la ciudad.

La portentosa catedral, del siglo XVIII, es la mejor muestra del barroco en el norte de México. Tampoco hay que perderse el Palacio de Gobierno (siglo XIX), con sus magníficos murales que relatan la historia de Chihuahua; y el Museo de la Revolución, dedicado al movimiento revolucionario en el que el general Francisco Villa, héroe omnipresente en estas tierras, tuvo un papel relevante.

ESPECTÁCULO NATURAL

Recorriendo México uno aprende que lo más insólito es la norma. Y, como no podía ser de otra manera, Octavio me invita a conocer las Barrancas del Cobre, en el corazón de la legendaria Sierra Madre. Iván, conductor de la oficina de turismo, viene a buscarme para hacerme de guía por la mayor atracción natural del Estado de Chihuahua. En una vasta área de 65.000 kilómetros cuadrados nos adentramos en un auténtico laberinto de profundos cañones, cascadas de caída libre de hasta 450 metros, y una enorme variedad de ecosistemas, desde bosques de pinos hasta vergeles tropicales.

A pocos kilómetros de Creel, entre formaciones rocosas y un bosque de pinos y encinos, se halla uno de los lagos más espectaculares de la sierra, el lago Arareco

A pocos kilómetros de Creel, entre formaciones rocosas y un bosque de pinos y encinos, se halla uno de los lagos más espectaculares de la sierra, el lago Arareco

Para los incrédulos, hay que añadir que cuatro de estas barrancas sobrepasan los 1.800 metros de profundidad, mientras que el Gran Cañón, en Arizona, no supera la media de 1.600 m y sólo cubre una cuarta parte de lo que encontramos en la Sierra Madre. Ante tal magnitud, las Barrancas del Cobre se han convertido en el gran anzuelo turístico del norte de México, al que debe sumarse el recorrido en tren de Chihuahua a Los Mochis (ver Guia del Viajero)), uno de los grandes prodigios de la ingeniería humana.

La ruta Chihuahua-Pacífico, en tren, es una de las mayores atracciones turísticas del norte de México

La ruta Chihuahua-Pacífico, en tren, es una de las mayores atracciones turísticas del norte de México

 

La vegetación de las Barrancas va desde bosques de pinos y encinos en las altas latitudes a plantas propias de climas semitropicales, en las zonas más bajas

La vegetación de las Barrancas va desde bosques de pinos y encinos en las altas latitudes a plantas propias de climas semitropicales, en las zonas más bajas

Pero ahí no acaban las sorpresas. En este mar de barrancas y desfiladeros vive uno de los pueblos indígenas más fascinantes de América: los tarahumara. Octavio me introduce sin preámbulos al mundo de su mítico pueblo. Si los norteños son gente recia, los tarahumara son rotundamente minerales.

Los tarahumara viven en cuevas. Este pueblo mantiene una cultura y un idioma propios

Los tarahumara viven en cuevas. Este pueblo mantiene una cultura y un idioma propios

Quienes hagan como yo, que se preparen para la prueba más dura de su vida; y la más extraordinaria. Durante una semana he pendulado del arrebato al suplicio, andando tras los pasos de un indio de las barrancas. ¿Por qué? Los tarahumara se llaman a sí mismos “rarámuri” o “pies ligeros”, y uno sabe pronto por qué. La fama de estos andarines infatigables ha traspasado fronteras y es sabido que al venado lo atrapan tras dejarlo simplemente exhausto.

Dispersos en pequeñas comunidades, los tarahumara viven en la sierra desde hace cientos de años

Dispersos en pequeñas comunidades, los tarahumara viven en la sierra desde hace cientos de años

En este universo de precipicios y abismos, de murallas de cerros y cielos esmaltados de azul, una viaja furtivamente hacia otra dimensión. La ciudad de Creel, punto estratégico para visitar la Sierra Tarahumara, me da la bienvenida a este territorio onírico. El mirador Las Piedras es uno de los lugares más escénicos, así como la cascada Piedra Volada, con sus 453 metros de caída, y las aguas turquesas del lago Arareco. Desde Divisadero, donde se concentran los mejores hoteles de la zona, se accede a la espectacular Barranca de Urique, la más profunda y agreste.

Estación del tren Chihuahua-Pacífico en Divisadero

Estación del tren Chihuahua-Pacífico en Divisadero

 EL MUNDO DE LOS TARAHUMARA

Con sus veinte vertiginosas barrancas, infinidad de manantiales, cascadas y cuevas, las posibilidades de realizar excursiones por las Barrancas del Cobre son ilimitadas. No obstante, quien además de unas buenas piernas disponga de tiempo para conocer a los tarahumara, que no dude en quedarse. Como todos los pueblos indígenas, los tarahumara se caracterizan por su extraordinaria fortaleza, que se traduce en un orgulloso menosprecio por las cosas materiales. Con el paso de los siglos, conquistadores, mestizos y madereros, los han ido desplazando hacia los bosques y barrancas más remotos de su Sierra. Huían de un mundo depredador que aún hoy pocos entienden.

Los ritos de las comunidades indias de la sierra van siempre acompañados de cantos y danzas tradicionales

Los ritos de las comunidades indias de la sierra van siempre acompañados de cantos y danzas tradicionales

Indígena tarahumara adulto con la clásica vestimenta

Indígena tarahumara adulto con la clásica vestimenta

 

Octavio me introduce en su particular mundo. Viven dispersos en pequeñas comunidades, como Norogachi o Guachochi, en alejadas cuevas de las montañas. Dar con ellos en una de sus agrestes soledades es como regresar a una olvidada época primigenia. Las mujeres llevan un pañuelo en la cabeza, abultadas faldas y gruesas capas blancas, mientras los hombres visten un holgado poncho y se ciñen una cinta de dos puntas a la cabeza.

Jóvenes tarahumara

Jóvenes tarahumara

Incomoda en cierta manera su actitud de impenetrable distancia. Octavio aclara mis dudas: “Al tarahumara le gusta tanto andar ligero sobre la Tierra como observarla durante horas. Atisba inmóvil el horizonte, contempla los cambios de luz y puede pasarse una noche entera mirando el fuego de una hoguera, porque es de la Tierra de donde saca su inspiración, su supervivencia”. Todo aquello sonaba muy bonito, pero le pregunté si acaso un poco de dinamismo no les echaría una mano. Su respuesta no se hizo esperar: “Antes aquí también había apaches, los mejores guerreros. Hoy no queda ni uno”.

Y así es como en el corazón de la Sierra Madre acabamos nuestro periplo mexicano, aprendiendo el valor del silencio y la voluntad.

Por Maria José Sunyer


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CÓMO IR

Hay que volar hasta México DF y, desde allí, a Chihuahua.

QUÉ SABER

Formalidades de entrada. Sólo es necesario el pasaporte en regla

Cuándo ir. El Estado de Chihuahua tiene un clima continental extremo. Los veranos son muy calurosos y en invierno se registran temperaturas bajo cero. Las mejores épocas para una visita son primavera y otoño.

Idioma. Aunque el idioma oficial es el español, las comunidades tarahumara más remotas de la sierra, no lo hablan. Siempre es recomendable un guía para visitarlas.

QUÉ VER

EN LA CIUDAD DE CHIHUAHUA

La capital del Estado tiene una arquitectura ecléctica de la que destacan sus edificios coloniales. Existe un “trolley” con el que se recorren sus principales puntos:

Plaza de Armas. Se encuentra entre el palacio Municipal y la catedral, según el antiguo trazado de las ciudades coloniales. Tiene una estatua de su fundador,  Antonio de Deza y Ulloa.

Catedral. Su obra se inició en 1725 con donativos de los mineros de la región. La fachada principal de estilo barroco se terminó en 1741. Los altares son neoclásicos.

Museo de Arte Sacro. Ubicado a un lado de la catedral, en la calle Victoria. Contiene una rica muestra de pintura colonial y objetos de uso religioso como urnas funerarias y una silla que usó el Papa en su visita de 1990.

Palacio Municipal. Av. Independencia y Victoria. Antiguas dependencias de las Casas Consistoriales y sede del gobierno estatal, alberga las oficinas municipales.

Quinta Gameros. Paseo Bolívar y Calle 4ª. Curioso ejemplo de eclecticismo francés de 1907/10. Funciona como Centro Cultural de la Universidad de Chihuahua y exhibe una magnífica colección de muebles Art Noveau.

Palacio del Gobierno. Aldama y V. Carranza. Inaugurado en 1892, contiene en los muros de su patio central los impresionantes murales de Aarón Piña Mora, que resumen la historia del Estado desde el siglo XVI hasta la Revolución Mexicana.

Museo “Casa de Villa”. Calle Décima y Méndez. Residencia que ocupó el legendario Pancho Villa mientras fue gobernador del Estado en 1914, fue habitada por su viuda hasta 1981.

EN PARRAL

El centro minero más antiguo de México, gozó de una prosperidad que le permitió levantar algunas joyas arquitectónicas.

Palacio Alvarado. Símbolo de la arquitectura parralense, este suntuoso edificio de 1903 es de estilo neoclásico francés.

Museo Francisco Villa. Última residencia del revolucionario, donde murió asesinado. Contiene objetos personales del llamado “Centauro del Norte”.

Teatro Hidalgo. Sus muros son de un antiguo convento y templo franciscano. Su estructura neoclásica francesa se inauguró en 1906.

Catedral de Guadalupe. Tras sucesivas restauraciones, el actual templo data de 1952. Destacan sus imponentes torres cuadrangulares.

EN BARRANCAS DEL COBRE

En el corazón de la Sierra Madre Occidental se hallan las Barrancas del Cobre, el complejo ecológico más importante del continente americano y una de las grandes maravillas del mundo. Con un área de 65.000 km2, comprende un laberinto de barrancos o cañones, seis de ellos con una profundidad media de 1700 m, cascadas de hasta 450 my gran variedad de ecosistemas, desde alta montaña a tropical. En contraste, el Gran Cañón en Arizona sólo cubre una cuarta parte de las Barrancas del Cobre. Con sus 20 grandes barrancas, manantiales, lagunas, cuevas, pueblos tarahumara y misiones, las posibilidades de hacer excursiones son ilimitadas, bien a pie o a caballo (siempre con guía). Las poblaciones más importantes son Creel, con su Museo de la Casa de las Artesanías (dedicado a la cultura tarahumara) y Divisadero, magnífico entorno natural con uno de los mejores miradores para contemplar 3 grandes cañones.

DÓNDE DORMIR

EN CHIHUAHUA

Chihuahua cuenta con una oferta hotelera de primera clase. Recomendamos:

Westin Soberano Chihuahua. Barranca del Cobre, 3211.

Tel. 00 52 (614) 429 29 29.

Sicomoro. Blvd. Ortiz Mena, 411. Tel. 00 52 (614) 413 54 45.

Business Center y piscina.

Fiesta Inn. Blvd. Ortiz Mena, 2801. Tel. 00 52 (614) 429 01 00.

EN PARRAL

Hotel Adriana. Colegio, 2.

Tel. 00 52 (627) 522 26 23.

Hotel Hacienda de Villa.

Periférico Sur y Libramento.

Tel. 00 52 (627) 523 55 90/92.

Villa tradicional con comida típica.

EN LAS BARRANCAS

Divisadero Barrancas. El mejor hotel para admirar el espectáculo natural de las Barrancas. Muy cerca de la misma estación de tren  de Divisadero Habitaciones preciosas.

www.hoteldivisadero.com

El hotel se asoma a la Barranca de Urique

El hotel se asoma a la Barranca de Urique

 

Salón de lectura

Salón de lectura

Las habitaciones son muy amplias y cómodas

Las habitaciones son muy amplias y cómodas

RUTA EN TREN CHIHUAHUA-PACÍFICO

Una de las mayores atracciones turísticas del norte de México es el tren que realiza la ruta Chihuahua-Pacífico, también conocido como el tren de las Barrancas del Cobre. El trayecto, de 655 kilómetros, va de Chihuahua a Los Mochis, cruzando los majestuosos paisajes de la Sierra Madre Occidental. Esta ruta permite conectar el Estado de Chihuahua con la costa norte del Estado de Sinaloa, conocida como el mar de Cortés. Existen paradas en Creel y Divisadero, en la Sierra Tarahumara.

GASTRONOMÍA

La comida de Chihuahua destaca por sus platos a base de carne de res, pues el estado tiene el mejor ganado bovino, servidos con papas al horno y cebollas asadas. Además de los ya clásicos burritos o tortillas de harina rellenas de carne de res, cerdo, frijoles o chile con queso, hay que mencionar los guisos con carne seca, chile pasado y queso, con tortillas de harina y maíz. La discada es otro plato típico, preparado sobre fuego de leña en un disco de arado preparado para la ocasión, en el que se combina tocino, cebolla, chorizo, chile jalapeño y carne de res. Las truchas de algunas regiones de la sierra y servidas frescas son apreciadas por su fino sabor. El licor tradicional es el sotol.

QUÉ COMPRAR

La artesanía ocupa un lugar muy relevante. Hay que destacar tres fuentes: la tarahumara, la conocida como paquimé y la mestiza. Los tarahumara son prodigiosos tejedores de una gran variedad de artículos y prendas de lana, desde ponchos, faldas y pañuelos hasta jerseys, mantas y bolsos, siempre de vivos colores y diseños propios. También realizan objetos a base de tejido de palma, todo tipo de cestos, tallas de madera, alfarería y sombreros de ala ancha. De la artesanía paquimé y mestiza cabe destacar los instrumentos musicales, figuras decorativas de barro, cuero pirograbado y objetos con piedras semipreciosas.

Mercados callejero; los mejores lugares donde hacerse con las típicas mantas indígeneas

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MÁS INFORMACIÓN

www.visitmexico.com