
Palazzina de Caccia di Stupinigi. Lugar de loisir y de caza, fue la morada predilecta de los Saboya para las fiestas grandiosas.
¿Habéis viajado recientemente a Turín? Hoy en día es muy fácil. Yo sí lo he hecho, y juro por mi melena que volveré en tantas ocasiones como tenga oportunidad. Hay allí algo que me atrae como el imán, que me aprisiona. Creo que es la semejanza a mi ciudad, Barcelona,. No es un parecido físico, ni de lejos; pero el bienestar que me produce su recuerdo es muy similar al que siento cuando vuelvo a casa después de un viaje por esos mundos de Dios. Y en Turin me sentí como en mi propia casa.
Me habían hablado de los inviernos nevados y los veranos calurosos típicos del anfiteatro que forman los Alpes piamonteses, pero un otoño maravilloso me ha acompañado durante todo el viaje. Y es que Turín, para el amante del arte y de la cultura, para el detallista y para el que disfruta conociendo las historias de las ciudades, merece una visita sosegada. Pero esto será en otra ocasión.
En este articulo no voy a escribiros de la ciudad de Turín propiamente dicha, sino de sus alrededores; y más concretamente de los maravillosos palacios y castillos construidos por una de las familias más influyentes de Europa durante la Edad Media: los Saboya. Y es que la dinastía de los Saboya quiso rodearse de un sistema de Residencias Reales, teatro de la elegante vida de la Corte y testimonio majestuoso de un poder conquistado. A los antiguos palacios se sumaron magníficas residencias diseñadas por los principales arquitectos de la época; al centro de mando turinés se añadieron los lugares de recreación y placer a orillas de los ríos, en la colina, en el campo de los alrededores…
TERRITORIO DE REYES
17 de marzo de 1861. El Parlamento italiano, reunido en el Palacio de Carignano de Turín, reconoce al rey de Piamonte, Victor Manuel, como soberano de un nuevo reino llamado Italia. El nuevo monarca logra unir por primera vez a todos los italianos bajo una única enseña desde los tiempos de la caída del Imperio Romano.
Señor de Turín, de mediana estatura, bon vivant…, Victor Manuel II pertenece a uno de los linajes de más rancio abolengo del continente: los Saboya, una de las familias que junto a los Habsburgo, los Románov, los Wittelsbach, rige los destinos de Europa desde la Edad Media.
Lo cierto es que Turín ligó su destino a los éxitos y los fracasos de los Saboya. La nueva capital se benefició de su nuevo status de centro ducal con un desarrollo urbanístico excepcional, que contrastaba con su pasado de aldea medieval. Con los años, arquitectos como el siciliano Filippo Juvarra embellecieron la ciudad y sus alrededores. Se construyó también un Palacio Real, se realzaron viejas mansiones como el Palacio Madama, y se erigieron basílicas como la de Superga, convertida en mausoleo de la familia Real.
PASIÓN POR LA CAZA
A lo largo de los siglos, los Saboya mandaron construir numerosos palacetes y pabellones de caza para agradar a sus invitados. Ya se sabe, en aquellos tiempos, la aristocracia adoraba la caza, la gran oferta de ocio de los grandes privilegiados. En total, entre palacetes y pabellones de caza, hay 18 repartidos por la misma ciudad de Turín y sus alrededores. En el núcleo urbano destaca la Villa Della Regina, un extraordinario edificio que fue lugar de refugio de algunas de las más importantes reinas y princesas de la Corte.
Fuera de la urbe, llama especialmente la atención la “Corona de las Delicias”, un conjunto formado por diversas construcciones: pabellones de caza como Rivoli o Stupinigi, la mencionada Basílica de Superga, la Venaria Reale…, que nos cuentan cómo vivían y soñaban tan ilustre familia.
Todos ellos están siendo objeto de un ambicioso proyecto de remodelación por parte de las autoridades turinesas. Quizás para la mayoría, Turín es aún un lugar triste, gris y aburrido, que un día fue diseñado para convertirse en la sede de la principal aventura industrial del sur de Europa. Una ciudad laboriosa que de lunes a sábado trabajaba en la factoría de la FIAT… Sin embargo, como ya sucedió en Barcelona en 1992 , tras los juegos Olímpicos de Invierno de 2006, la ciudad ha empezado a cambiar esta imagen. A ello ha contribuido notablemente la apuesta por recuperar y embellecer las huellas de su pasado.
Y así es, efectivamente, hoy, sin duda, desplazarse por Turín y sus alrededores buscando las huellas de una de las familias reales más influyentes del mundo es hacer un maravilloso viaje atrás en el tiempo, algo muy parecido a leer un maravilloso libro de historia cuyas páginas están escritas con letras de oro…
Texto: Neus Salvadó; Fotos: Oriol Pugés
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GUÍA DEL VIAJERO
QUÉ HAY QUE SABER
La Torino Card es una buena idea. Se vende en las oficinas de turismo y da acceso a 120 monumentos y museos de Turín y alrededores, además de acceso gratuiito al transporte público por la ciudad (bicicletas incluidas). www.turismotorino.org/torinopiemonte_card/es
QUÉ VER
Lo mejor es alquilar un coche y hacerse con un mapa para situarse sin agobios por los alrededores. En las oficinas de turismo o en los mismos hoteles es fácil encontrar un buen mapa. Los Saboya tiene diseminadas 18 residencias entre Turín y sus alrededores. Las visitas ineludibles son las siguientes:
EN TURÍN
Palazzo Reale (Piazzeta Reali, 1, Turín). Residencia de los Saboya hasta 1865. El edificio, de austera fachada, alberga salas espléndidamente decoradas. Merecen especial atención: el salón del trono, la sala china y el comedor, con la mesa puesta esperando a que lleguen los invitados. www.piemonte.beniculturali.it
Armeria Reale (Piazza Castello, 191.). Los Saboya fueron grandes coleccionistas de arte y grandes hombres de armas, como se puede comprobar aquí.
www.artito.arti.beniculturali.it
Palazzo Madama (Piazza Castello). Parte medieval y parte barroco. Es del siglo XIII y adoptó este nombre en el s.XVII por ser la residencia de la madama reale Maria Cristina, viuda de Víctor Amadeo I. www.palazzomadamatorino.it
EN LOS ALREDEDORES
Basilica di Superga (Strada Basilica di Superga, 73.) Cuando la ciudad de Turín quedó sitiada por los ejércitos español y francés en 1706, Víctor Amadeo II juró que si la ciudad se libraba del asedio construiría una basílica en honor a la Virgen María. Cumplió su promesa. Diseñada por Filippo Juvarra, se levanta en una colina a unos 10 kilómetros de la ciudad. Aquí reposan los restos mortales de los Saboya. Las espléndidas tumbas de esta noble familia turinesa son una atracción en sí mismas, así como la emocionante ascensión a la cúpula. www.basilicadisuperga.it
Reggia de Venaria Reale (Piazza Della Repubblica, 4). Conocido como el Versalles italiano, este gran castillo, situado a 5 kilómetros de Turín, fue construido en 1682. Es la obra maestra de Amedo di Castellmonte y se ha convertido en uno de los lugares más visitados de Italia. www.lavenariareale.it
Palazzina di Caccia di Stupinigi (Piazza Principe Amedeo, 7. Nichelino). Es la gran residencia de caza de los Saboya. Es una joya del rococó, proyectada por Juvarra para Víctor Amadeo II en 1729 como sustituto de la Reggia de Venaria Reale y convertida en una de sus residencias favoritas. www.mauriziano.it
Castello de Rivoli (Piazza Mafalda di Savoia, Rivoli). Espléndida residencia saboyana, a 17 kilómetros de Turín. Actualmente es la sede del Museo de Arte Contemporáneo. www.castellodirivoli.org
Castello Della Mandria (Viale Carlo Emanuele II, 256. Venaria Reale). La familia Saboya solía llevar sus caballos a pastar por los terrenos que rodean este refugio real de Venaria. El castillo es del siglo XVIII y fue usado como residencia campestre por Víctor Manuel II y su amante, la bella Rosina. www.parcomandria.it
Castello di Racconigi (Via Morosini, 1. Racconigi). Algunos miembros de la familia real transcurrieron su dias de veraneo en este majestuoso castillo construido por Guarini para los príncipes de Carignano. Visitar este castillo significa no solo volver a vivir los fastos de la Casa Saboya admirando los muebles y decoraciones originarias y la espléndida colección de retratos, sino también pasear por entre los invernaderos y las casas de campo. www.ilcastellodiracconigi.it
DÓNDE DORMIR
La oferta de alojamiento en la ciudad de Turín es amplia y apta para todos los bolsillos en www.turismotorino.org encontrarás amplia información.
Sin embargo, una buena opción es el Relais Bella Rosina **** (Parco La Mandria. Via Agnelli, 2. Fiano) . A poco más de12 kilómetros de Turín, es un relais de campiña, dentro del Parque Regional La Mandria, muy cerca de Venaria Reale, lugar de recreo y cacería elegido por el rey Víctor Manuel II. El hotel es una casa de campo restaurada del siglo XVIII y se inspira en los principios del ecoturismo, en el respeto absoluto de la sostenibilidad medioambiental. El restaurante interior emplea exclusivamente productos de la huerta cultivados con métodos naturales y sin ningún uso de pesticidas, procedentes de sus propios invernaderos.
DÓNDE COMER
Una sugerencia: restaurante Dolce Still Novo (una estrella Michelin). En el último piso del Palacio Real de Venaria. Es el único restaurante dentro del palacio, con unas vistas espectaculares de los Jardines. Un viaje único a través del placer culinario y la mención de la historia…
Turín está repleta de bares y cafés donde tomar el aperitivo: el Platti (www.platti.it) o el San Carlo. Entre los restaurantes también es destacable el Ristorante del Cambio, de 1757. En AB+ (www.abpiu.it) es posible descubrir lo último de la cocina del Piamonte.














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