El Jungfraubahn, “tren rojo”, subiendo hacia la estación Jungfraujoch

El Jungfraubahn, “tren rojo”, subiendo hacia la estación Jungfraujoch

Se han cumplido 100 años (1 agosto) de una gesta ferroviaria: Jungfraujoch, la estación más alta de Europa, situada a 3.454 metros de altitud. Y como en Suiza la vida, más que sobre ruedas, va sobre raíles, éstos son capaces de llevarnos hasta allí intercambiando trenes desde los mismísimos aeropuertos de Ginebra o Zurich.
El sueño del Jungfraujoch, en una zona declarada en 2001 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, empezó a gestarse en la cabeza de un visionario empresario textil suizo, Aldolf Guyer-Zeller, a raíz de una excursión realizada en 1893 a la región de la Jungfrau. Guyer-Zeller quedó tan impresionado por el lugar, hasta entonces frecuentado casi exclusivamente por avezados alpinistas, que se propuso llevar hasta su cima a cualquier mortal a través de un tren. Tres años después, en 1896, ponía manos a la obra a su gente de la manera más rudimentaria: con picos, palas y taladros para empezar a horadar la pétrea estructura del Eiger. Aunque las terribles condiciones climatológicas hicieron que la duración de las obras se duplicara –de 8 a 16 años–, el sueño de Guller-Zeller se hizo realidad en 1912. El empresario no pudo ver cumplido su sueño, pues falleció en 1899, pero gracias a él, 750.000 personas lo disfrutan anualmente en el mayor destino turístico de Suiza.

COMIENZA LA AVENTURA

Aunque Jungfraubahn, el ‘tren rojo’, tiene su punto de partida en Kleine Scheidegg, estación situada a 2.061 metros de altitud, la aventura ferroviaria tiene un preludio que arranca en Interlaken, acogedora localidad del Oberland Bernés que, como su nombre indica, se gestó entre dos lagos otrora unidos: Brienz y Thun. Un ascenso en funicular hasta el vertiginoso mirador panorámico de Harden Kulm –Mirador de los dos Lagos– con parte del suelo acristalado, a 1.322 metros, permite contemplar la maravillosa región de la Jungfrau en todo su esplendor.

Mirador de Harden Kulm, con vistas panorámicas sobre Interlaken y la Jungfrau

Mirador de Harden Kulm, con vistas panorámicas sobre Interlaken y la Jungfrau

El viaje en tren desde Interlaken a Jungfraujoch, que dura unas dos horas y media, arranca en la estación de Interlaken-Ost. Desde allí puede accederse a Kleine Scheidegg, punto de partida del Jungfraubahn, por dos vertientes, que suelen usarse una de subida y otra de bajada. Lo más corriente es iniciar el periplo por la este, vía Lauterbrunnen (796 metros), coqueta villa alpina rodeada de cascadas. La más impresionante inspiró al poeta alemán Goethe uno de sus más reconocidos poemas ‘Canto de los espíritus sobre las aguas’. Allí debe cambiarse de tren para seguir ascendiendo hasta Kleine Scheidegg.
En el expectante murmullo de los pasajeros que aguardan la salida del cremallera, cada media hora, se presiente que algo maravilloso va a suceder desde que se oye el pitido del jefe de estación y el ‘tren rojo’ empieza a ‘levitar’ con dulce parsimonia por el verde manto que tiñe la región durante el verano, superando un desnivel de 1.393 metros, con la vista puesta en los tres colosos alpinos. Reza la leyenda que fue el ‘monje’ (Mönch, 4.107 metros) quien rescató a la ‘doncella’ (Jungfrau, 4.158 metros) de las garras del terrible ‘ogro’ (Eiger, 3.970 metros). Sea como fuere, hay que darse prisa para tomar las oportunas fotos exteriores desde los amplios ventanales acristalados antes de que, tras apenas 2 kilómetros de ascenso, el Jungfraubahn se sumerja en la más absoluta oscuridad al penetrar en las entrañas del Eiger y el Mönch. El túnel, de 7,3 kilómetros, tiene dos paradas. La primera, Eigerwand, permite admirar la escarpada faz norte del ‘ogro’. La segunda, Eismeer, nos muestra el ‘mar de hielo’ que da origen al glaciar Aletsch, de 24 kilómetros de largo también Patrimonio de la Unesco.

Jungfraubahn en el interior del túnel hacia Jungfraujoch

Jungfraubahn en el interior del túnel hacia Jungfraujoch

 LLEGADA A JUNGFRAUJOCH

Y por fin, tras 50 minutos de trayecto férreo, después de apurar los últimos metros de oscuridad y silencio, con los efectos de la altura entrecortando la respiración, llegamos a Jungfraujoch, el ‘Top de Europa’. Un laberinto de túneles y ascensores conectan los diferentes espacios de que consta, entre ellos una cafetería, cuatro restaurantes (self-service, Eiger, el panorámico Gletscher y uno exclusivo para indios, Bollywood), una tienda de souvenirs, una boutique de relojes y un Palacio de Hielo que incluso en verano mantiene vivas una decena de esculturas que cobran vida con una precisa iluminación. La gran novedad de este año del Centenario ha sido la inauguración de la ‘Alpin Sensation’. Se trata de una exposición permanente a través de 250 metros de túneles que transcurren por cintas rodantes y que recrea toda la génesis del proyecto, muestra la cueva natural más alta de Europa y aboca a los visitantes en una gran galería en cuyas paredes se proyecta en 360º un alucinante audiovisual que fusiona imágenes, luz y sonido, sumergiéndonos en la magia de Jungfraujoch.

Turistas fotografiando la cima de la Jungfrau (4.158 m)

Turistas fotografiando la cima de la Jungfrau (4.158 m)

Tras visitar el Palacio de Hielo, una puerta conduce al exterior donde incluso en verano es posible pisar la nieve, caminando hacia el Plateau, con sus majestuosas panorámicas que se pierden en el infinito alpino. Pero aún falta la guinda: El Sphinx, terraza observatorio a 3.571 metros, a la que se accede por un ascensor. Es la cima del ‘Top de Europa’. Tras las fuertes emociones, nada mejor para recuperar el aliento que disfrutar de un almuerzo en el Gletscher Restaurant, con vistas a la Jungfrau, degustando la sabrosa cocina suiza, con platos como los medallones de ternera con rösti o la crema de azafrán, regados con una Rugen Bräu, cerveza de la región.

La ruta de descenso, tras despedirnos del ‘tren rojo’ en Kleine Scheidegg, la realizamos por la vertiente oeste, vía Grindelwald, un pueblecito digno de Heidi, con sus casitas diseminadas sobre el verde tapiz. Allí, un nuevo tren nos deja en el punto de inicio de nuestra aventura: Interlaken.

Una de las calles principales de Interlaken, Höheweg

Una de las calles principales de Interlaken, Höheweg

MUCHO MÁS QUE JUNGFRAUJOCH

Pero para quienes vayan a esta maravillosa zona del Overland Bernés atraídos por el fuerte magnetismo de la Jungfrau, no todo empieza y acaba con la visita a Jungfraujoch. Interlaken y sus alrededores reúnen suficientes atractivos como para destinar algunos días más.
Interlaken es una animada localidad vacacional situada, como decíamos al principio, entre dos lagos, Thun y Brienz, conectados por el canal Aare, que la divide. Sus dos principales vías, que se unen en la Central Platz, corazón de la ciudad, son Bahnhofstrasse y Höheweg. Ambas componen una interminable arteria comercial que da cobijo a los mejores hoteles, arropados por restaurantes, cafeterías y boutiques de los más variado. Entre ellas destacan Kirchhofer (Höheweg, 73), con relojes de las mejores marcas; Choco Chalet (Höheweg, 95), con la más variada gama de bombones suizos; o Balmer (Höheweg, 41, junto al prestigioso Gran Hotel Victoria), especializada en moda tradicional suiza. Frente a este hotel se halla el pulmón verde de Interlaken, Höhe-Matte, un parque donde aterrizan los parapentes y que ofrece una bella vista de la Jungfrau, donde todos los visitantes se fotografían. Allí tiene también su salida el Bödelibahn, tren turístico que realiza un tour de media hora por los principales rincones del centro de la villa. Para contemplar la ciudad desde el cielo subid a la planta 18 del hotel Metropol, donde además hay un restaurante panorámico.

Panorámica de la villa de Grindelwald

Panorámica de la villa de Grindelwald

Dejando Interlaken por el este, recomendamos un relajante crucero por el lago Brienz, con sus tranquilas aguas turquesa, desde el que se puede contemplar la espectacular cascada de Giessbach y villas como Iseltwald, pintoresco pueblo de pescadores. Hay también un romántico crucero los miércoles, de 19.45 a 21.30, el Halal Barbacue Cruise, que incluye una exótica cena de cocina árabe.

Iseltwald, pequeño pueblo a orillas del lago Brienz

Iseltwald, pequeño pueblo a orillas del lago Brienz

Los cruceros llegan a Brienz, al otro extremo del lago, villa mundialmente conocida por su tradición en la talla de madera. Allí se puede visitar el Museo-Taller Jobin, con auténticas obras de arte, desde esculturas (en especial su colección de osos, casi un centenar) a cucuts, joyeros, etc. Luego daos un paseo por la fascinante Brunngasse, considerada una de las calles más bellas de Europa, y emprended un nostálgico viaje al pasado con el centenario tren Brienz-Rothornbahn, que asciende hasta la cima del Brienzer Rothorn, pico de 2.350 metros.

Escultura de madera en Brienz

Escultura de madera en Brienz

Brienz es la puerta de acceso a Ballenberg, un impresionante museo al aire libre con un centenar de casas –granjas, graneros, chalets…- que recogen la más pura esencia rural de los diversos cantones de suiza entre los siglos XIV y XIX. Y también unos 250 animales de granja. Cada una de estas casas ha sido trasladada desde su lugar de origen y reedificada minuciosamente en los bellos parajes de este parque-museo que se extiende a lo largo de 66 hectáreas. Cada día hay interesantes talleres en los que los niños pueden aprender antiguos oficios. También dispone de restaurantes y tiendas.

Ballenberg, museo al aire libre de casas tradicionales suizas

Ballenberg, museo al aire libre de casas tradicionales suizas

En Grindelwald, camino de la Jungfrau, podéis disfrutar con vuestros hijos de un vertiginoso descenso de 735 metros en el tobogán de montaña del mirador de Pfingstegg, o ‘volar’ en sillas colgadas de un cable de casi 800 metros con el First Flieger, desde el mirador situado a 2.167 metros. Y si sois fans de James Bond, no dejeis de visitar Schilthorm (se accede por el telecabina que parte de Lauterbrunnen), pico coronado por el primer restaurante giratorio del mundo, Piz Gloria (2.971 metros), donde el ‘James Bond’ Roger Moore rodó en 1969 las más trepidantes secuencias de ‘007 Al servicio de Su Majestad’. Un ‘desayuno Bond’, a base de huevos y una copa de champán, o su Martini seco (siempre agitado, no revuelto), mantienen vivo en recuerdo de su más ilustre visitante y ponen cinematográfico ‘the end’ a nuestro intenso periplo por la Jungfrau ¡Salud!

Texto y fotos de Manel Antolí


Ver mapa más grande

CÓMO IR

Swiss Airlines (901.116.712 y www.swiss.com) vuela a diario desde Barcelona y Madrid hasta Ginebra (desde 73 €) o Zurich (desde 143 €). En sus aeropuertos podéis alquilar un coche para ir a Interlaken. Europcar (www.europcar.ch ) ofrece descuentos de hasta un 20% con Suiza Turismo. También se puede ir en tren a Interlaken desde el aeropuerto, con la Swiss Pass (www.swiss-pass.ch/es ), abono para 4, 8 o 15 días.

DÓNDE DORMIR

Hotel Krebs. En Interlaken (Bahnhofstrasse, 4). Un acogedor 4* muy céntrico, a 5 minutos de la estación de Interlaken West. www.krebshotel.ch

Gran Hotel Victoria Jungfrau. En Interlaken (Höheweeg, 41). Un sofisticado 5*, el más lujoso y señorial de la ciudad, con un completísimo Spa. www.victoria-jungfrau.ch/en

DÓNDE COMER

Restaurant Chalet. En Interlaken (Höheweg, 7). Con decoración interior de típico chalet suizo, en los bajos del hotel City Oberland. Especialistas en fondues, raclettes y rostis. Cada martes, amenizado con música folclórica. www.city-oberland.ch

Restaurant WineArt. En Interlaken (Jungfraustrasse, 46). Sabrosa cocina mediterránea en un ambiente elegante, con una brillante selección de vinos internacionales. www.wineart.ch 

Las Rocas. En Interlaken (Höheweg). Bar latino con especialidades mexicanas (nachos, guacamole, burritos…) amenizado con música. También cibercafé.

NO TE LO PIERDAS…

Harder Kulm. Funicular hasta el Mirador de los dos Lagos. Posibilidad de desayunos-buffet o comidas en su restaurante panorámico. www.harderkulm.ch

Ballenberg. En Hofstetten, cerca de Brienz. Museo al aire libre de edificios tradicionales. www.ballenberg.ch

Jobin Museum Arts & Crats. En Brienz, Hauptstrasse, 111. Artesania en madera. www.jobin.ch

Brienz Rothornbahn. En Brienz. Centenario tren de montaña. www.brienz-rothorn-bahn.ch

Vuelos en parapente. La empresa Alpin Air, con sede en Interlaken, ofrece vuelos en tándem. Punto de encuentro frente al hotel Krebs. www.alpinair.net

MÁS INFORMACIÓN

www.jungfrau.ch

www.myjungfrau.ch

Jungfraubahnen: Harderstrasse,14 (Interlaken)

Tel. +41(0)338287233 y www.jugfraubahn.ch

www.interlaken.ch

Interlaken turismo: Höheweg, 37. Tel. +41(0)338265300

www.myswitzerland.com