Sin duda a causa de la fatiga del viaje, no sé muy bien dónde estoy al despertar. Desde una cómoda y enorme cama, me encuentro con ojos legañosos mirando hacia unas aguas tranquilas que resplandecen en el dorado amanecer. Veo el poderoso río Nilo desde el camarote grande y luminoso de un velero de dos mástiles, un dahabieh. El barco se encuentra tan bajo en el agua que casi me siento como si estuviera en una cama sobre el propio río.

Con los ojos muy abiertos, veo desde mi ventana un martín pescador posado sobre el timón del barco. Rápidamente se sumerge en el río y al cabo de un breve momento ya está de vuelta con un pequeño pescado en su largo pico. La acción se repite una y otra vez hasta que otro martín pescador lo ahuyenta. Oigo voces, luego el sonido de remos. Un bote con dos pescadores aparece y pasa a 20 metros de mi cama. Es una sensación sorprendente. Ya no hay duda de dónde estoy.

Tras haber vivido en el Oriente Medio, me encanta el Nilo, el alma de Egipto con sus antiguas civilizaciones y monumentos. El propio río es el vínculo directo entre los albores de la historia y Egipto de hoy. Lo que no me gusta son los millones de turistas que visitan el país cada año, con cientos de autobuses descendiendo en lugares como el Valle de los Reyes, así como el flujo constante de altos cruceros con forma de caja.

Gracias a un afortunado encuentro con Anthony Sattin, un conocido autor inglés, locutor y uno de los principales escritores de viajes, puedo encontrar una mejor manera de viajar. Sattin habla árabe y es un experto en Egipto que en ocasiones guía visitas a bordo de dahabieh que han sido alabadas incluso por los viajeros profesionales más curtidos como la mejor manera de ver el país. Gracias a su consejo, con el lujoso operador turístico Nour el Nil, mi viaje se convierte en una maravillosa aventura, comenzando con dos noches en la orilla occidental del Nilo en el suntuoso Luxor Moudira Hotel Al, un oasis de jardines de flores, bóvedas y columnas, y con una excelente cocina. Es el lugar ideal para descansar después de aventurarse en el mundo de los tesoros de Luxor: el Valle de los Reyes, Deir el-Bahari (templo de Hatshepsut), Medinet Habu y Karnak, el mayor de todos los templos. Pero el secreto, dice Sattin, reside en programar cuidadosamente las visitas para evitar las multitudes.

Una de mis visitas favoritas es la de las Tumbas de los Nobles. En sus paredes uno disfruta de una visión íntima y fascinante de la vida cotidiana del antiguo Egipto, de pescadores y agricultores trabajando. A miles de años de distancia, son precisamente pescadores y agricultores vivientes los que veo desde mi cómododahabieh.

Dos enormes velas facilitan suavemente la travesía por el Nilo hacia el sur. Si no hay viento, un pequeño y rápido remolcador viene en nuestra ayuda. Nuestro barco, el Meroe, tiene diez camarotes modernos y luminosos, todos con baño privado, y un espacioso salón para utilizar en el improbable caso de que haga mal tiempo. Me deleito en la inmensa cubierta, repleta de cojines para todos los pasajeros, con el fin de que se relajen sin discutir sobre cuál es el mejor sitio, dado que cualquiera es excelente.

La comida se sirve en la cubierta, ya que el clima lo permite, y es siempre maravillosa. Para desayunar, uno tiene lo que quiera y donde quiera (los minicrêpes son inmensamente populares), con camareros bien adiestrados que aparecen con una sonrisa al salir el sol. El almuerzo y la cena son informales, cosas sencillas aunque intensas para las papilas gustativas. Todos los ingredientes son locales, y el chef, un gran maestro en el uso sutil de las especias, crea maravillas con verduras, fruta fresca, pato, cordero, pollo y pescado.

El crucero de cinco noches viaja desde Esna, justo al sur de Luxor, hasta el puente de Asuán, con varias paradas en el camino. El pequeño dahabieh cuenta con la gran ventaja de poder deslizarse sobre la orilla y atracar en lugares donde los barcos más grandes ni siquiera lo intentan. Esto permite pasear, nadar y disfrutar de vistas excepcionales de monumentos menos conocidos. En uno de ellos, el Kab, se conservan restos de uno de los más antiguos templos de Egipto. Mientras disfruto explorando, los momentos más inolvidables suceden cuando, cómodamente a la sombra, puedo observar con todos mis sentidos escenas eternas a lo largo del Nilo. El último día, le pregunto a una de los propietarias, Eleonore Kamir, si alguna vez recibe quejas de los clientes. Sonriendo, ella me dice: «Todos se quejan de que no es suficiente.» Y yo siento lo mismo.

Guia del viajero:

CÓMO LLEGAR
Iberia (www.iberia.com) vuela desde Madrid a El Cairo todos los días excepto el lunes. Desde Barcelona, los martes, jueves y domingos.
Egyptair (www.egyptair.org) tiene salidas desde Madrid a Luxor los lunes; y los jueves, viernes, sábados y domingos a El Cairo. Salidas desde Barcelona a El Cairo: lunes y viernes, vía Luxor.

HORAS DE VIAJE
El viaje a Egipto ocupa dos horas.

MEJOR ÉPOCA PARA VIAJAR
Veranos muy calurosos (por encima de los 40 º C) con una fuerte alteración térmica entre el día y la noche. La mejor época para viajar a Egipto es entre octubre y mayo.

CÓMO HACER ESTE VIAJE                                                                                    

Dónde Dormir: Hotel Al Moudira: West Bank, Luxor, Egypt

Tel. 00- 20-1-23-92-83-32, 00-20-95-25-51-440, Fax: 00-20-1-23-22-05-28,
www.moudira.com 
moudirahotel@yahoo.com

Quién organiza: Nour El Nil: 00 – 20-1- 05-70-53-41
www.nourelnil.com
info@nourelnil.com

GASTRONOMÍA                                                                                                    

 Entre los platos típicos, citaremos el ful (crema de legumbes con zumo de limón y aceite, que se come con tostadas), la molokhia (sopa de verduras con carne o pollo), el kebab (trozos de cordero con perejil), la fatta (cordero hervido con arroz y gachas), y el kataief (postre de nueces con almíbar).
Entre las bebidas, la cerveza egipcia Stella y los vinos procedentes del delta: Clos Mariut, Nefertiti y Ptolomeos (blancos), y Faraón y Clos Matamir (tintos).

QUÉ VER                                                                                                               
Orilla Oriental

Tebas. La antigua capital está dividida, como en tiempo de los faraones, entre la tierra de los vivos, en la orilla oriental del Nilo, y la tierra de los muertos, en la orilla occidental. En la orilla Este se encuentra la moderna Luxor, construida en torno a los templos de Luxor y Karnak. Por la orilla oeste se extienden las tumbas y los templos funerarios.
Templo de Luxor. Edificado durante el reinado de Amenofis III (s.XIV a.C.), fue completado por Ramsés II.
Templos de Karnak. Aquí se conservan el gran templo de Amón, la Avenida de las Esfinges, y los templos de Montu y de Mut.

Orilla Occidental
Colosos de Memnón. Gigantescas estatuas que formaban parte del templo funerario de Amenofis III, célebres por el curioso sonido que emitían al alba.
Deir-el-Bahri. Es el lugar en el que se encuentra el grandioso templo funerario a terrazas de la reina Hatshepsut.
Deir-el-Medina. Necrópolis y ruinas de las viviendas de los obreros que realizaron las moradas fúnebres reales.
Medinet Habu. Conserva el templo de Ramsés II, célebre por su decoración y por sus inscripciones.
Ramesseum. 500 metros al sudeste de la colina de Sheik Abd el-Qurna. Ruinas del templo funerario de Ramsés II, decorada con animadas e interesantes pinturas murales.
Valle de los Reyes. Entre las sepulturas más notables, las de Seti I (nº 17), Tutmosis (nº 34), Amenofis II (nº 35), Ramsés III (nº 11) y Tutankamón (nº 62).
Valle de las Reinas. Las tumbas más visitadas son las de Nefertari (nº 66) y Amón-her-Khopeshef (nº 55), uno de los hijos de Ramsés III.

A lo largo del Nilo
Abydos. A 150 kilómetros al norte de Luxor. La necrópolis, sede del culto a Osiris (dios de los muertos) conserva el templo de Seti I.
Esna. 50 kilómetros al sur de Luxor. Ruinas del templo de Khnum, el dios creador de la humanidad.
Edfú. 100 kilómnetros al sur de Luxor. Célebre por el templo de Horus, uno de los mejor conservados de Egipto.
Kom Ombo. 170 kilómetros al sur de Luxor. Templo de la época ptolemaica dedicado a Sobek (dios del Nilo).
Asuán. 240 kilómetros al sur de Luxor. La ciudad era un importante nudo estratégico tanto para el comercio fluvial como para el control de las caravanas procedentes del desierto. Varios templos antiguos situados en los alrededores de Asuán podían haber sido sumergidos por las aguas cuando se creó el lago Nasser. Por ello, algunos edificios fueron desmontados piedra a piedra y reconstruidos en la isla de Agilkia.
Isla de Agilkia. Alberga templos de la época de los ptolomeos y de los romanos, reconstruidos aquí después de la inundación de la isla de Filé.
Abu Simbel. 280 kilómetros al sur de Asuán, en la orilla occidental del lago Nasser. Se puede llegar, en avión , desde El Cairo y desde Asuán. Gran templo con cuatro colosales estatuas sedentes de Ramsés II, y templo de Hathor.

COMPRAS
La artesanía local ofrece: papiros, cerámicas y tejidos con pinturas que reproducen los temas del antiguo arte egipcio. Collares, amuletos de piedra (especialmente con el escarabajo sagrado), platos con incrustaciones, brazaletes de plata y perfumes se pueden comprar en muchas tiendas, en los bazares y en los suq. Hay que desconfiar de quienes ofrecen hallazgos arqueológicos: su autenticidad es cuando menos dudosa y su exportación está prohibida. El regateo es una práctica habitual en los bazares y en muchas tiendas pequeñas.

MÁS INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Egipto.
Gran Vía, 78. 8ª planta. Madrid
Tel. 915 592 121

www.touregipto.com

Tor Eigeland

Fotografo:

Tor Eigeland