Vista a esta hora del alba, bajo el ala del avión en el que estoy sobrevolándola, la región de Cornualles parece dormida. La capa de nubes que la cubre se desplaza poco a poco por encima de su alargada silueta. La península se extiende en toda su longitud, oscura y vagamente inquietante, como envuelta en las neblinas de unos escenarios célticos entrevistos en sueños. Y así es como debió aparecérseles, hace muchos siglos, a los primeros eremitas cristianos llegados hasta aquí para construir sus casuchas de piedra, unidas entre sí como las celdillas de una colmena. Seguramente también ellos esperarían, con una actitud casi religiosa como la que tengo yo en estos momentos, que la luz del este viniese a inundar esta extrema región de la Inglaterra meridional.

Cornualles siempre ha estado rodeada de una aura de misterio y de aventura, de un algo sobrenatural e insondable. Sin embargo, es uno de los territorios más atractivos de Inglaterra. Cierto. El hechizo de esta tierra actúa sobre los sentidos más que sobre la imaginación, y afecta a este tipo de personas que se estremecen con el rumor del viento sobre los matorrales y creen en la existencia del noble fantasma del rey Arturo.

Según la leyenda, Arturo tenía su corte en el castillo de Tintagel, en la costa septentrional, y antes de morir fue transportado al lago de Dozmary por tres reinas surgidas de entre las nieblas del lago, el mismo del que brotó mágicamente la espada del rey, Excalibur.

Foto tomada desde los muros del castillo de Tintagel

Foto tomada desde los muros del castillo de Tintagel

Y es que todo parece posible en este rincón de Inglaterra. Esta es una tierra ideal para ser explorada por esos incurables románticos – entre las que confieso que me encuentro- que buscan, tras la fachada real de las cosas, este impalpable refinamiento del arte, la poesía y el mito. Pues bien, aquí estoy, de nuevo en Inglaterra, dispuesta a satisfacer mis anhelos.

¿Por dónde empezar? Un buen viaje por Cornualles puede comenzar en el sur, en Fowey, pueblo natal de la escritora Daphné du Maurier (1907 – 1989). Aquí ubicó la escritora su pequeño relato Los Pájaros que más tarde inspiraría al director de cine británico Alfred Hitchcock para realizar el film que lleva el mismo nombre. Fowey es el único puertecito de la Cornualles meridional que ha conservado la fascinación de antaño, con sus pequeñas casas pegadas unas junto a otras y sus calles empedradas.

Mousehole. Los pueblos de Cornualles mantienen un encanto especial

Mousehole. Los pueblos de Cornualles mantienen un encanto especial

Continuamos ruta, hacia el sur, hasta que se llega a Lizard, último núcleo urbano antes de Lizard, s Point, el punto más meridional de las islas británicas. El escenario es de los que cortan la respiración: acantilados de vértigo, el mar “luchando” contra las rocas, el silbido del viento… Aquí, más que en ningún otro lugar, el aire huele a hierba y a mar. Me encuentro atrapada en esa red de ruidos naturales: gorjeos, silbidos, ronroneos… que alguien definió como «el sonido del silencio».

Siguiendo la costa llegamos a Land,s End, el punto más occidental de Inglaterra. La localidad más importante de este zona es Penzance, pero conviene detenerse antes en The Minak Theatre.

Situado al borde de un acantilado de la bahía de Porthcurno, este teatro de inspiración griega se construyó en el año 1923. Durante el verano ofrece una completa selección de teatro y ópera.

Volvamos a Penzance. Es un animado centro de veraneo. Desde aquí  a Land, s End, la carretera avanza en línea recta. Recorriéndola en dirección al último extremo de Cornualles, antes de que empiece el océano se tiene una impresión de aplastamiento, de adelgazamiento, como si la tierra hubiera sido golpeada y consumida por la continua acción del viento y la sal.

Aquí, en Penzance, zarpan a diario los barcos que acercan a los turistas a las islas Scilly, una de las etapas emblemáticas de un recorrido completo por Cornualles (ver: https://espirituviajero.com/islas-scilly-oasis-en-el-atlantico/)

Isla de St Marys (Scilly Islands)

Isla de St Marys (Scilly Islands)

Otra parada ineludible en esta parte es St. Michael´s Mount. Esta isla se asemeja a su homóloga en Normandía y, al igual que aquella, está coronado por un espléndido monasterio accesible a pie cuando la marea está baja. Al subir el nivel del mar un ferry cubre el trayecto, lo que permite ahorrar fuerzas para el gran esfuerzo que supone el ascenso de las Pilgrim, s steps que conducen hasta lo alto del monte.

St. Michael Mountain, cuando la marea está alta

St. Michael Mountain, cuando la marea está alta

St. Michael Mountain, cuando la marea está baja

St. Michael Mountain, cuando la marea está baja

Durante siglos ha sido uno de los temas favoritos de los pintores del lugar, pero sólo los acuarelistas han conseguido captar su evanescencia y su inmóvil suspensión, como si estuviera flotando sobre el mar. Desde los parapetos y las terrazas del monasterio se disfruta de una vista del Canal de La Mancha que te deja sin aliento: por el cielo vuelan grupos de gaviotas que lanzan su característico reclamo, y a tus pies, en lontananza, el viento levanta grandes masas de espuma sobre el agua. Es un espectáculo de una belleza salvaje y natural que recuerda que la obra del hombre es capaz de conjugarse con la de la naturaleza.

Monasterio de St. Michael Mountain

Monasterio de St. Michael Mountain

Monasterio de St. Michael Mountain

Monasterio de St. Michael Mountain

Nuestra ruta continúa hasta St. Ives, centro de una floreciente e interesante colonia de artistas. En sus angostas calles no faltan galerías de arte, y es muy frecuente ver a jóvenes pintores dando forma  a sus lienzos. Se trata, sin diuda, de una parada muy interesante. Más arriba está Padstow, precioso pueblo pesquero y un poco más al norte, la última etapa: Tintagel.

Padstown

Padstown

Castillo de Tintagel

Castillo de Tintagel

Padstown

Padstown

Si bien es cierto que históricamente la fecha de construcción de la fortaleza, en 1225, no coincide ni temporal ni espacialmente con la fecha y lugar de nacimiento del rey Arrturo, lo cierto es que el escenario natural es mágico. Por cierto, en las afueras de esta localidad se halla uno de los mejores lugares de la región para contemplar el espectacyular ir y venir de las mareas. Es la Cueva de Merlin, situada bajo el acantilado donde se alza el castillo.

Hacia la Cueva de Merlin

Hacia la Cueva de Merlin

MÁS INFORMACIÓN

www.visitengland.com

www.visitcornwall.com

Cómo llegar:  El aeropuerto mas cercano es  Bristol. Hay vuelos directos desde Barcelona  y Madrid con  www.easyjet.es