El agua, símbolo de la vida, es la esencia de Lloret. Porque se trata de una villa marinera. Porque sus playas cautivan gracias a su agua cristalina, a su arena dorada, a la calidad de sus servicios…

También la naturaleza ha encontrado en Lloret un espacio perfecto para mostrarse en todo su esplendor. Parajes insólitos, acantilados imposibles, bellos caminos de ronda… Seguir cualquiera de las rutas señalizadas nos dará una oportunidad única para descubrir su patrimonio natural y cultural.  Un entorno sorprendente que nos permite, además, admirar uno de los paisajes más genuinos de la Costa Brava.

 

Todo esto pasaba por mi mente cuando me encontraba a escasos minutos de la localidad. He estado muchas veces en esta maravillosa y no siempre bien entendida localidad veraniega. Pero ahora, ahogados ya los ecos del verano, quería acercarme para conocer sus verdaderos encantos, la auténtica esencia de la villa.
Y es que Lloret, créanme, tiene mucho que ofrecer.  Como buena madre, la tierra ha protegido durante siglos el legado histórico de la villa.

 

Así las cosas, hoy podemos disfrutar de tesoros de antes de Cristo, como el sepulcro romano y los poblados ibéricos de Puig  de Castellet i Montbarbat; de iglesias y ermitas, entre las que destacan la iglesia de Sant Romá, y las ermitas de Santa Cristina y San Pere del Bosc;  y, finalmente, de monumentos y edificios emblemáticos que recuerdan su pasado, como el castillo de Sant Joan y la Casa Garriga.

 

1- MUSEO DEL MAR, UN VIAJE AL PASADO

La antigua Casa Garriga, en el passeig Verdaguer, es de la segunda mitad del siglo XIX. Se trata de uno de los edificios más emblemáticos, icono de un pasado glorioso, cuando muchas familias de Lloret se vieron obligados a “hacer las Américas”.   Una de ellas fue la de Enric Garriga que en 1860 se vio obligado a partir hacia Cuba. Allí creó una gran empresa de materiales para la construcción que le convirtieron en millonario y gracias a la cual, en 1887, encargó la construcción de la casa familiar de Lloret. Hoy es el ejemplo más palpable de la fortuna que hicieron aquellos “indianos”  que emigraron a América.  En 1981 el Ayuntamiento adquirió la casa y la convirtió en un museo local, el Museo del Mar. Gracias a las nuevas técnicas y a la incorporación de elementos didácticos y lúdicos, el visitante se ve inmerso en un auténtico viaje por la historia de Lloret y sus estrecha vinculación con el mar.

 

2- LOS JARDINES DE SANTA CLOTILDE

Se trata de un espacio natural histórico ideal para relajar la mente y alimentar el espíritu. Una creación del célebre arquitecto catalán Nicolau Maria Rubió por encargo del marqués de Roviralta. Una bella combinación de escalinatas, fuentes, miradores… La ubicación de los jardines hace que el mar que los envuelve, el mar Mediterráneo, se convierta en un elemento más de la gran escenografía vegetal.

 

3- CASTILLO DE SANT JOAN, TESTIMONIO DE LA ÉPOCA MEDIEVAL

Los orígenes de la fortaleza son los orígenes de la villa. Situado en la cima de la colina que separa las playas de Lloret y Fenals, data  del siglo XI, en una época en que la señora Sicardis y sus hijos –señores de Lloret (1041-1110)- tenían bajo su jurisdicción el término feudal de Lloret.
Hasta finales del siglo XVII el castillo aún estuvo en funcionamiento, como lo demuestran diversos vestigios arqueológicos. En esta época el castillo protegía a la localidad de posibles ataques marítimos. En 1805, en el marco de la guerra de Inglaterra contra Francia y España, un barco de guerra inglés lanzó diversos cañonazos que derribaron buena parte de la fortaleza. Hoy, reconstruido, permanece fiel a la localidad y se ha convertido en uno de los iconos de Lloret.


4- IGLESIA DE SANT ROMÁ, LA HUELLA DEL MODERNISMO

Construida entre 1509 y 1522, estaba dotada con los elementos típicos de una fortaleza (puerta levadiza, por ejemplo) y en sus orígenes debía de tener una nave única. A lo largo del siglo XVII se construyeron otras dependencias y las capillas laterales. El interior de la iglesia es de finas proporciones y alberga importantes pinturas que hacen de esta iglesia una joya de arte moderno.


5-PUIG DE CASTELLET, LOS ORÍGENES

Es del siglo III a C y se encuentra a apenas tres kilómetros del núcleo de Lloret, en una zona estratégica de amplia visibilidad que va de la desembocadura del Tordera hasta la costa de Lloret. Se trata de un pequeño recinto de 630 metros cuadrados compuesto por seis viviendas.
El asentamiento ibero está fortificado con una amplia muralla y diversas torres defensivas, a cauda de los diversos conflictos bélicos que desde el 264 a C hasta el 146 a C, asolaban toda la cuenca mediterránea: las guerras púnicas.
Puig de Castellet estuvo “vivo” durante casi 50 años, desde el 250 a C hasta el 200 a C. A partir de esta época fue abandonado.

Texto y fotos: Francesc Tur