A la quinta y última (y no por ello menos destacable) de las cinco estaciones invernales escogidas se accede desde la estación de tren de Betten. Se trata de Bettmeralp, una coqueta villa alpina y, al mismo tiempo, la más majestuosa puerta de entrada al glaciar Aletsch, sin duda una de las joyas naturales que exhibe Suiza. Tanto es así que desde 2001 la UNESCO lo protege como Patrimonio de la Humanidad.

Esta increíble lengua de hielo empieza a gestarse en el Jungfrau, ocupa 100 kilómetros cuadrados, se extiende a lo largo de 23 kilómetros y presenta una anchura media de 1.800 metros. Al igual que en Verbier o Crans-Montana, se llega vía aérea, a través
un teleférico no apto para quienes sufren de vértigo y que conduce hasta los 1.950 metros. A esa altitud, un centenar de casitas diseminadas sobre el manto nevado proporcionan estampas de cuento. Parece que de un momento a otro vaya a salir de una de ellas la mismísima Heidi.

Una de ellas acoge un centro deportivo –Sportszentrum– con piscina climatizada, fitness y dos pistas de tenis. También se encuentra una pista
de patinaje sobre hielo y una curiosa iglesia católica, St Michael. A su lado, el snowgarden resulta ideal para que los más pequeños se lo pasen de lo lindo jugando con la nieve. Aunque hay diversión para todas las edades, por ejemplo el parque de cuerdas Baschweri, con seis circuitos, donde los más atrevidos pueden emular a Tarzán.

Desde la villa parte otro telecabina, Bettmerhorn, que asciende hasta la cota 2.647 m., donde se ubica un restaurante panorámico. Justo al lado, tras atravesar una pequeña senda, aparece ante la atónita mirada de los visitantes, el majestuoso glaciar Aletsch. Es el momento de sacar partido a las cámaras fotográficas, los móviles, las tablets… Y tras haber plasmado esa maravilla para el recuerdo, toca caminar.

Los amantes del senderismo en la nieve no perderán la ocasión, pues tienen ante sí diversos caminos en los que no son necesarias las raquetas de nieve, siendo así aptos para todos los públicos. Uno de los más bellos, que discurre entre paisajes semilunares sin dejar de ver el Aletsch, es el que lleva a la cercana villa de Riederalp (1.925 m).

Y como guinda, una actividad en familia que dejará el mejor sabor de boca: el recién inaugurado snowXpark de Bettmeralp, una emocionante atracción de motonieves eléctricas.
Y es que el Valais tiene de todo para disfrutar de la nieve; eso sí, de una nieve 5 estrellas.

CÓMO IR
Swiss Airlines (www.swiss.com) vuela a diario de Madrid y Barcelona a Ginebra. Allí coger el tren que, vía Laussanne y Montreux, bordeando el lago Leman, llega hasta Bettmeralp.
DÓNDE DORMIR
Alfrieden (www.alpfrieden.ch) , familiar. Junto al telecabina principal.
DÓNDE COMER
El restaurante panorámico Bettmerhorn. Los jueves por la noche hay una cena especial a base de raclette, con música tradicional en vivo y posterior descenso esquiando con antorchas.
MÁS INFORMACIÓN
Turismo del Valais: www.valais.ch
Turismo de Bettmeralp: www.bettmeralp.ch
Turismo de Suiza: www.myswitzerland.com