Ambas prácticamente envuelven a Lisboa y son el eje de toda escapada capitalina. Todo un regalo para nuestros sentidos.

Palacio de Pena (Sintra)

 

¿Cómo vivir estos rincones de Portugal y no hablar de Pessoa? Apenas uno suelta los pies por aquí, todo el entorno parece nombrarlo a gritos. Aquel hombrecito de gafas gruesas y sombrero de bombín fue, sin duda, el más importante poeta portugués.

No sé si es porque su literatura solía llenar las tardes de mi adolescencia, pero lo cierto es que poco a poco fue transformándose en mi referencia primordial sobre el país. Es como si las ciudades por un lado y sus textos por el otro se hubiesen influido mutuamente.

Monasterio de los Jerónimos (Lisboa)

 

Me encuentro en Lisboa, para mi una de las más bellas capitales europeas. Coincido plenamente con todos aquellos que dicen: “quien no ha visto Lisboa, no ha visto nada bueno”. Pero también comprendo que, como sucede en cualquier ciudad, más tarde o más temprano lo que uno desea es poner pies en polvorosa.

Ciertamente me encanta Lisboa. Es un mundo en sí misma, por eso prefiero dejarla para más adelante. Es tanto lo que quiero y debo contar de la capital portuguesa que he decidido dedicarle un reportaje completo. Así que, ni corto ni perezoso, abandono la capital; he diseñado una ruta. Y el mapa me habla de Sintra

SINTRA, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Portugal no sólo es hermoso por la beatitud de sus paisajes y la fuerza de su poderoso mar, sino porque la negligencia de sus grandes no restó esplendor a sus logros arquitectónicos. Acérquense hacia Sintra y verán de qué les hablo.

Panorámica de Sintra desde las colinas que

 

Es una ciudad que resume estilos, los condensa, los mezcla y los reelabora. Así, el renacentista, el gótico, los detalles moriscos y las “pinceladas” manuelinas van formando un conjunto que no tiene réplica en el mundo.

Al llegar por encima de las colinas que la rodean, se la ve ahí abajo como un oasis de opulencia arquitectónica entre bosques de abetos, secuoyas, robles, pinos y castaños. Fue edificada sobre un prehistórico santuario de adoración a la Luna, y sobre la ladera norte de la sierra que lleva ese mismo nombre. Juntos, casco urbano y pequeña montaña, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1995.

Antes de entrar a cualquier monumento hay que caminar por el casco antiguo, entre fuentes de agua que llega de la sierra, los carruajes de otros tiempos y esas paredes que regalan arte libre en los azulejos bíblicos de las calles; es una buena manera de entrar en contacto con el universo local. Las sardinas asadas de los chiringuitos desperdigados aleatoriamente prometen un buen banquete y tientan impregnando el aire de ese aroma tan portugués. El primer descanso podría darse en el Cantinho de Sao Pedro, en un a de las orillas de la plaza de Dom Fernando II. Ahí es donde las queijandinhas están entre los manjares tradicionales; son unas masas pequeñas rellenas de queso y espolvoreadas con azúcar, yema y canela. Al salir, hay unas tiendas sobre la acera que ofrecen a buen precio excelentes ejemplares de la cerámica de Sintra.

Palacio Nacional

 

El Palacio Real es quizá el primer monumento a visitar para ir poco a poco sumiéndose en este mundo de delirios de grandeza señorial. Era la residencia de verano de los Reyes de Portugal y fue construido en el siglo XIV en base a detalles moriscos que algunos comparan con el estilo mudéjar español. En el centro hay dos chimeneas cónicas gigantescas que son también el símbolo de Sintra. Se ven desde la distancia.

En el exterior la llamada “ala manuelina” presenta la fachada más bonita del conjunto. En los interiores, la Sala Dos Escudos lleva pintados sobre la gigantesca cúpula octogonal los 72 blasones principales nobiliarios del reino durante la época de Manuel I. La Capilla –de retoques islámicos-, la Sala Dos Cisnes –donde las ventanas llevan al trasluz pinturas de cisnes coronados-, y la Sala Das Pegas, donde los frescos de las paredes adoptan como motivo a las urracas, son algunos de los rincones más bellos del edificio.

El Palacio de Pena, construido por el marido de la reina María II de Portugal en el siglo XIX, podría ser un sueño de Walt Disney

 

Después es interesante realizar un recorrido por el Museo Regional de Sintra que exhibe buenas exposiciones temporales de arte nativo, para después terminar en la iglesia de Sao Martinho, otra de esas joyas construidas por el hombre como catarsis arquitectónica ante su deseo irrealizable de alcanzar a Dios. Hay que prepararse para los imprevisible antes de dar el paso al ingreso al Palacio da Pena. Está cerca del centro, sobre una ladera y es una de las construcciones más impresionantes de todo el país.

Interior del Palacio de Pena

 

Sobre todo por la mezcla de estilos que sostienen su estructura y por los maravillosos jardines tejidos a nubes y brumas marítimas que lo rodean. Formas caprichosas, muros asimétricos, colores; la que fue residencia de verano de Fernando II es como un sueño arquitectónico. Un elogio a la extravagancia pintada en amarillo y burdeos, que a partir de las recientes restauraciones carga con un cierto deje a palacio fantástico de tipología Disney. Pero es el manifiesto más claro de la sensibilidad romántica de aquél hidalgo que supo rodearse de una atmósfera de época sostenida sobre los pilares de su inspiración.

Da Pena y el Castelo do Mouros –con soberbias fortificaciones-, comparten las mejores vistas de Sintra. Do Mouros es una construcción de los siglos VII y IX cuyo principal atractivo es la murallas que lo rodea y se asoma estratégicamente sobre un holgado precipicio.

Salón del Palacio de Pena

 

La llamada “Torre del Homenaje”, con sus 500 peldaños, ofrece panorámicas de los alrededores impagables. Muy cerca, se halla el Monasterio Jerónimo (1503) de Nuestra Señora de Pena. Es una especie de puzle real perfectamente ensamblado, donde se han ido uniendo los estilos y detalles que han caracterizado históricamente el arte urbano de distintos lugares del globo. Así, hay rincones y salones de claro perfil egipcio, otras de matices góticos, retoques manuelinos, orientales…

ÓBIDOS, MUSEO AL AIRE LIBRE

La otra gran parada cerca de la capital es la población de Óbidos. Antaño dedicada en exclusiva a la pesca, a la cerámica y a la agricultura, Óbidos descubrió el filón del turismo hace unos pocos años. Y, aunque no siempre pueden evitar el sentimiento de que forman parte de un museo, los habitantes de la villa no sólo agradecen la llegada de estas visitas mucho más rentables que los antiguos modos de vida sino que además son conscientes –y se sienten orgullosos- de que todo ello se debe al empeño por salvar su patrimonio.

Óbidos conserva su atmósfera medieval

 

Nosotros, turistas al fin y al cabo, también les agradecemos este empeño ya que gracias a ello podemos visitar uno de los ejemplos mejor conservados de villa medieval fortificada que puede visitarse en todo Portugal. Porque medieval en Óbidos lo es casi todo, desde las murallas –que pueden recorrerse en todo su perímetro- hasta el castillo, pasando por el trazado de sus calles y por los fundamentos de sus casas.

Aunque la fundación Obidos se remonta a los tiempos antiguos de los celtas –el 308 aC- aunque fue conquistada luego por los romanos y transformada en un importante oppidum de la provincia de Lusitania, después fue visigoda y luego musulmana, Óbidos entró oficialmente en la historia en pleno Medievo.

Visión de Óbidos desde la fortaleza que domina la población

 

Concretamente el 10 de enero de 1148, cuando Gonçalo Mendes da Maia, capitán general de dom Alfonso Enriques, el primer rey de Portugal, se apoderó de la ciudad después de un extenuante asedio y puso fin a cuatro siglos de hegemonía árabe.

En Óbidos el rey Dom Dinis inició la costumbre de obsequiar la ciudad a su prometida como regalo de boda, en 1282. Desde entonces todos los reyes de Portugal siguieron la extravagante tradición. Como si se tratara de un encantamiento, el aspecto del lugar poco ha variado desde que se tuviera en tal consideración a la reina doña Isabel. El pueblo reúne todas las condiciones para que sea el sueño de cualquier turista: lo rodean altas murallas medievales, las calles están empedradas, las casas encaladas, y empinadas escaleras te llevan hasta las murallas.

Pasear por las estrechas y angostas calles, respirando el dulce olor de las buganvilias, es algo que dificilmente se olvida

 

Quinientos años atrás las olas rompían a los pies de las murallas y los barcos se amarraban en la base del promontorio donde hoy se alza la población. Aparte del castillo de Dom Dinis, en núcleo de la villa se halla en la plaza de la iglesia parroquial de Santa María. Este edificio renacentista también debe su fama a nupcias reales, pues aquí se casaron en 1444 el rey Alfonso V y su prima Isabel. El interior de la iglesia está revestido de delicados azulejos, el signo de identidad más distintivo del arte luso.

En 1513, el rey Manuel I concedió a la ciudad algunos privilegios que contribuyeron a consolidar su papel como importante centro cultural y artístico. Óbidos experimentó un nuevo impulso cuando el hijo y sucesor del rey Manuel, Dom Joao III, fundó una cátedra de matemáticas y otra de teología que animaron la vida cultural de la ciudad hasta mediados del siglo XVIII.

Quienes tengan el privilegio de visitar esta bella localidad deben saber que hay otra visita ineludible: la laguna de Óbidos, un verdadero espejo cuyas almas calmas, apenas surcadas por las gaviotas sombrías, los patos y las aves limícolas, reflejan los últimos rayos de sol al atardecer. No os lo perdáis…

Texto: Jordi Serra; Fotos: Anna Ibern

COMO IR A SINTRA

En tren: desde la estación central de Lisboa, cada dia con una frecuencia de una hora salen trenes dirección Sintra. El trayecto dura 50 minutos.

Una pequeña recomendación: Sintra es una pequeña localidad que es fácilmente visitable a pie. En pocos minutos habrás visto el casco histórico y el Palacio Nacional. Para visitar el Palacio de Pena, mejor tomar un bus que te deje arriba.

QUÉ VER EN SINTRA

Todo el conjunto de Sintra es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Más info en: http://whc.unesco.org/en/list/723/

El conjunto de monumentos, palacios y quintas es impresionante. Aunque la visita al Castillo de los Moros o el Palacio de Monserrate son recomendables, las visitas imprescindibles son:

Palacio Nacional. En el corazón histórico de Sintra, el Palacio Nacional data del siglo X. Aquí han vivido los Reyes de Portugal durante más de 8 siglos. Y es que Sintra fue el lugar elegido por sus clima y sus bosques, óptimos para la caza.

En su interior destaca la Sala de los Escudos, donde el Rey celebraba sus reuniones más importantes.

Horario, de 09:30 a 17:30, última entrada a las 17:00 horas.
Tel. +351-21 910 6840
Web: http://pnsintra.imc-ip.pt

Palacio de Pena. Es uno de los lugares más emblemáticos de todo Portugal. Construido por D. Fernando II, el palacio es la expresión máxima del Romanticismo en el siglo XIX en Portugal. Un Palacio totalmente mágico que preside toda la montaña de Sintra.

Destaca por su arquitectura y su mantenimiento. Todas las habitaciones de Palacio están como se dejaron en 1910. En la entrada en el conjunto, hay acceso al Jardín Botánico, con más de 1.000 especies diferentes de árboles y flora.

Toda la informaciòn en

www.parquesdesintra.pt y las dudas en el correo electrónico info@parquesdesintra.pt

También su Facebook https://www.facebook.com/parquesdesintra

Quinta du Regaleria. Este jardín, es el lugar más místico de Sintra. Es uno de los monumentos más sorprendentes de su Paisaje. Carvalho Monteiro compró esta Quinta en 1898, y durante 14 años la convirtió en un jardín precioso, que como cuentan sus guías, está impregnado de magia y misterio.

Se trata de un jardín diferente, donde sus paseos, sus lagos tienen una razón de ser. El lugar más emblemático es el pozo iniciático, un pozo que nos llevas en la oscuridad de la tierra, y nos deja escoger 3 salidas diferentes, la correcta nos lleva a caminar por las aguas y salir renovado del lugar.

También, interesante visitar la Capilla, y todo el interior del Palacio. Cabe añadir que el conjunto se destaca por su actividad cultural, donde cada día se realizan diferentes actividades de Teatro para pequeños y adultos.

Una última curiosidad, este lugar, és uno de los más populares en Facebook de todo Portugal ( https://www.facebook.com/Quinta.da.Regaleira )

Toda la información en http://www.regaleira.pt/
En verano, podéis visitar la Quinta de 10:00 a 20:00 horas.

DORMIR Y COMER EN SINTRA

En todo Sintra hay alojamientos y restaurantes. Nosotros recomendamos un lugar con encanto, precioso.

El Palacio de Seteais. Es un hotel de 5 estrellas decorado con mobiliario de gran riqueza y salones deslumbrantes, con pinturas, tapicerías y frescos de la época. 30 habitaciones que nos llevarán al viejo estilo de Sintra. En este palacio se han alojado desde Agatha Chirstie hasta Mick Jagger.
El hotel ofrece vinos y platos típicos de Sintra y Portugal.

Más información: http://www.tivolihotels.com/Default.aspx?ID=5478

QUÉ HAY QUE SABER

Un pequeño capricho: Para una correcta visita en Sintra, se deben comer los dos dulces típicos: las queijadas y los traveseiros. Nos alegrarán el paladar.
http://www.minube.com/rincon/piriquita-a4233

MÁS INFORMACIÓN

Oficinas de Turismo
http://www.cm-sintra.pt/

Situación de la oficina de Turismo
http://www.cm-sintra.pt/Artigo.aspx?ID=2165

Horarios y precios
http://www.cm-sintra.pt/Anexo/634804537365794689Monumentos,%20Museos%20y%20Parques%20-%20Horarios%20y%20Precios.pdf

GUIA DE ÓBIDOS

CÓMO LLEGAR

Óbidos se encuentra en la región oeste de Lisboa, esta región es conocida por sus costas y su patrimonio histórico. Para acceder a Óbidos, podéis alquilar un coche en Lisboa y subir por la autopista A8.

También hay autobuses que van directamente a Óbidos desde Lisboa.

QUÉ VER

El patrimonio de Óbidos es enorme. Recomendamos visitar las dos principales calles e ir viendo las diferentes iglesias y el ambiente de este pequeño conjunto de murallas. Desde la entrada, Porta da Vila, podéis recorrer iglesias como la de S. Joao Baptista o la Iglesia de Santa Maria por su gran valor histórico.

DÓNDE DORMIR

El lugar más emblemático es la Pousada do Castelo. Una de las mejores Pousadas de todo Portugal.
Enlace:
http://www.pousadas.pt/historic-hotels-portugal/en/pousadas/lisbon-hotels/pousada-de-obidos/castelo-de-obidos/pages/home.aspx

DÓNDE COMER

En la calle principal hay varios restaurantes donde degustar la comida típica de Óbidos y la región.

Más información: http://en.wikipedia.org/wiki/Ginjinha

No se puede salir de Óbidos sin probar la Ginginha. Un licor dulce que se sirve en copas de chocolate. El chocolate también es protagonista grastronómico de Óbidos, donde se celebra un Festival dedicado al dulce cada año.

MÁS INFORMACIÓN

Turismo en Óbidos

Edificio Poços do Concelho, Largo de S. Pedro, Óbidos
E-mail: posto.turismo@cm-obidos.pt
Web: http://www.obidos.pt/

Facebook Óbidos: https://www.facebook.com/obidos