
Seductor y cautivador. Sí, estas dos palabras resumen perfectamente el paisaje sagrado del Estado más sureño y encantador de la India. La India del Sur, formada por los Estados de Andhara Pradesh, de Tamil Nadu, de Kerala, y de Karnataka, es una especie de contrapunto de las regiones septentrionales. Más afortunada en su resistencia a los invasores, se presenta como custodia de las tradiciones antiguas, y el hecho de haber evitado las grandes convulsiones la hizo más conservadora.
De hecho, Tamil Nadu presume de ser el Estado más indio de todo el país. Desde luego, esta afirmación no es en absoluto gratuita sino que está basada en hechos históricos. La oposición de las poblaciones de la península del Deccan a las penetraciones extranjeras se manifiesta ya en los tiempos más remotos: a partir del 1500 a C, el subcontinente indio empieza a ser invadido por una sucesión de pueblos nómadas procedentes del norte y originarios de Asia Central. Guerreros por naturaleza, altos y fuertes, estos pueblos, o “arios” como gustan llamarse a sí mismos, van empujando a los pueblos que encuentran en su camino hacia el sur.
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| Mujer tribal con ropas típicas | Un “intocable” con una deidad a cuestas |
Generalmente, éstos son gente menuda, estilizada y con la piel mucho más oscura, los dravidas. Lo cierto es que esta influencia extranjera nunca se ejerció sobre los autóctonos, que conservaron su modo de vida y sus costumbres, y de esta forma Tamil Nadu puede considerarse hoy día como el reducto más puro de las culturas dravídicas, primigenias del subcontinente.
Si hay algo que caracteriza a Tamil Nadu del resto de la India, aparte de ser la custodia de la “esencia más hindú”, es que nos encontramos en el Estado cuyos monumentales complejos arquitectónicos no se ven en ninguna otra parte del país. Por si esto fuera poco, a lo largo de la costa del golfo de Bengala se suceden, una detrás de otra, una buena colección de playas idílicas en las que más de uno gustaría de perderse.
GENIO Y FIGURA ARQUITECTÓNICA
La gloria arquitectónica de Tamil Nadu se remonta a épocas tan pretéritas como el siglo I d C, cuando los reyes de la dinastía de los Pallava empezaron a edificar grandes templos cuya característica esencial hay que buscarla en la espectacular profusión de imágenes esculpidas que los cubren. Dioses, demonios y animales decoran las paredes de estos maravillosos complejos arquitectónicos conformando un caos maravilloso que es una delicia para nuestras retinas.

En los templos de Tamil Nadu, nada está hecho al azar. Muy al contrario, todo, absolutamente todo, guarda un orden determinado por sus arquitectos y hombres santos. Las paredes, las salas y corredores, la torre central, la propia entrada… representan al Universo o al cuerpo de la divinidad. Entrar o salir de estos lugares es realizar un viaje sagrado por entre las intimidades del cuerpo del dios. De hecho, los templos tamiles guardan un diseño único, característico y distintivo de las culturas dravidas, que los hace completamente diferentes a los templos del resto de la India.
Todos ellos disponen de un santuario central sagrado, a partir del cual se comunican una serie de recintos y corredores. En los templos más importantes hay una gran sala cuyo techo sostienen un millar de columnas.
“La belleza arquitectónica de los templos es consecuencia del buen arte, y el buen arte es, de por sí, religioso en su más profunda concepción”, dicen por aquí. Es verdad, el arte no tiene nombres ni autores. Es, en sí mismo, una expresión de fe.
MADRÁS, LA CAPITAL TAMIL
Nuestro recorrido por la deliciosa geografía tropical de Tamil Nadu comienza, como no podía ser de otra manera, en Madrás. Madrás, capital del Tamil Nadu, tiene todo el sabor del sur, mezcla de exuberancia, de colores y fervor. Situada a lo largo del golfo de Bengala, esta ciudad no se parece a ninguna otra, ya que no ha sido contaminada, todavía, por el ritmo occidental.

En sus amplias avenidas circulan coches, carros con bueyes, richshaws, bicicletas…; los edificios altos son raros y la propia ciudad casi tiene un aire provinciano. Una ciudad provinciana privilegiada, eso sí, dotada de una playa que es una de las más bellas que puedan imaginarse, de trece kilómetros de longitud, pero, por increíble que parezca, solo sirve de decorado para los paseos a las puestas de sol. En realidad la acción hay que buscarla en otros sitios, en el barrio de Mylapore, en torno al templo de Kapalishwara, y en los vastos mercados –fruit market, moor market- donde flores y frutos exóticos, dispuestos en pirámides de vivos colores, rivalizan con los tonos de los bellos saris que llevan las hermosas mujeres tamiles.
Madrás es, además, el motor de la cultura tamil, gracias, sobre todo, a la gran cantidad de películas que produce cada año en ese idioma y a los festivales de música, danza y poesía que se organizan.
Muy cerca de Madrás, en dirección oeste, está Kanchipuram, la que fue capital del reino Pallava en el momento de su apogeo. Esta ciudad, entre las más antiguas de la India del Sur, tiene más templos que ninguna otra ciudad y es una de las siete ciudades santas del hinduismo. Construido a comienzos del siglo VIII, el templo de Kailashanatha sigue allí intacto, cubierto de magníficas esculturas que representan a Siva, al cual está dedicado. La elegancia de proporciones da a este templo una medida humana ya que las dimensiones no son exageradas.
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| Templo Sri Menakshi, Madurai | Imagen típica en Tamil Nadu |
EL SUR TAMBIÉN EXISTE
¿Cuál es la mejor forma de recorrer Tamil Nadu? Sin duda alguna el autobús, sobre todo si se trata de distancias cortas. El autobús permite, además, mezclarse con sus hospitalarios y amables habitantes. Así pues, tomando cualquiera de las líneas que unen Madrás con las poblaciones del sur, se llega al tranquilo pueblecito costero deMahabalipuram.
Mahabalipuram, declarada Patrimonio de la Humanidad, es famosa por la calidad de sus templos y estatuas sagradas. Aquí, a la belleza del bronce pulido, cincelado, responde la de la piedra tallada, esculpida formando una composición magistral. Mahabalipuram es, por otra parte, un lugar realmente de ensueño. Junto a sus playas desiertas se encuentra un magnífico conjunto de cinco templos tallados en diorita pertenecientes a la época cumbre del arte Pallava (siglos VII y VIII). Esos templos o rathas (carros procesionales) simbolizan los vehículos de los dioses.

De seis metros de altura, fueron tallados en el siglo VII en bloques de piedra y adornados con magníficos altorrelieves. En realidad se trata de templos inacabados, ya que la muerte de Narasimhavarman I, en el 668, detuvo los trabajos. Mahendravarman II le sucedió, pero no reinó más que dos años, y fue su hijo, Narasimhavarman II, quien, renunciando a la arquitectura monolítica, hizo construir el templo de la Orilla. Éste testimonia la evolución profunda que se operaba entonces en la arquitectura: es el primer edificio de la India del Sur construido en piedra tallada y no en la roca o en madera.
APOTEOSIS DEL ARTE DE LOS CHOLA
El viaje continúa. De nuevo en un destartalado autobús abandonamos Mahabalipuram y encaminamos nuestra ruta hacia el sur, hacia Thanjavur donde nos espera una verdadera joya. Sentado junto a la ventanilla disfruto del paisaje y de la maravillosa visión de millares de campesinos hundiendo sus pies en el fango de los arrozales. Una imagen idílica.

En Thanjavur los emperadores Chola, cuya dinastía reinó del siglo IX al XIII, construyó el fabuloso templo de Brihadishvara. Dedicado a Siva, este conjunto colosal supone una cierta innovación debido a sus proporciones gigantescas: sólo la torre se eleva a 60 metros de altura y está coronado por una cúpula monolítica que pesa más de 80 toneladas. Como en las pirámides de Egipto, no puedo imaginarme el titánico esfuerzo que debieron realizar aquellos hombres encargados de construir semejante coloso. Una extraordinaria hazaña, sin duda, y más, teniendo en cuenta la tecnología de la época.
Muy cerca de Thanjavur está la ciudad de Tiruchirappalli. Allí nos espera el templo Ranganatha Swami, inmenso complejo dedicado a Visnú. Hay quien dice que es el templo más grande de la India. No sé, pero lo cierto es que se pierde uno en el dédalo de patios y mandapas (enormes salas cuyo techo está sostenido por hileras de columnas talladas). Al avanzar hacia el centro del santuario se descubre enseguida la inmensa sala de las Mil Columnas, bosque inquietante, hermoso y poblado de estatuas. La visita, para los no-hindúes se detiene aquí, en el límite del lugar santo, coronada por una cúpula dorada que señala a los fieles el corazón del templo.
Pero el templo más sagrado en Tamil Nadu es el de Minakshi, en Madurai. Fue construido por los soberanos Nayaks en el siglo XVII. En realidad está compuesto de santuarios gemelos, consagrados uno a Siva, el otro a Minakshi, la “diosa con los ojos de pez”. Nueve torres jalonan el conjunto y elevan al cielo un universo de divinidades abigarradas, pintadas con vivos colores que los monzones apenas suavizan. En el interior, una multitud de patios, de corredores, de salas… Cada día, miles de peregrinos llegados de diferentes puntos de la India se reúnen en torno al templo. Es un espectáculo fascinante.
Sin embargo, el centro de peregrinación más emblemático de la India del Sur hay que buscarlo en Kanyakumari (cabo Comorín), allí donde la madre India deja de existir y se ofrece al océano Índico. Aquí, en las noches de luna llena se puede presenciar uno de los espectáculos naturales más increíbles del mundo: desde la misma playa veremos cómo al atardecer el sol se pone mientras la luna se alza simultáneamente sobre el mar. Ese fenómeno tiene un significado muy especial para los hindúes. Consagrado a la diosa Durga, esposa de Shiva, cientos de peregrinos se reúnen en Kanyakumari cada día para visitar el templo y bañarse en sus aguas: parejas en lunas de miel, jóvenes recién graduados, enfermos, ancianos… Todos juntan las palmas de las manos sobre el pecho y se disponen a protagonizar un mismo ritual y jurar amor y respeto eternos a la diosa.

Como el buen vino, Tamil Nadu tiene unas propiedades y unas características que exigen ser saboreadas poco a poco. El encanto de este escenario sagrado es tan sutil como los aromas que llenan el aire; y al igual que ellos, es preciso ir reconociéndolos si se quiere comprender su magia.
CÓMO LLEGAR
Una de las mejores opciones es volar con British Airways que, desde Madrid, vuela directamente a Madrás, la capital. Más información: Tel.: 915 556 755 o www.britishairways.com
QUÉ SABER
Formalidades de entrada. Es necesario el pasaporte y un visado.
Lengua y religión. El idioma oficial es el tamil y la religión profesada mayoritariamente por sus habitantes es el hinduismo.
Cómo moverse. En avión: Casi todas las grandes ciudades de la zona del sur de la India están enlazadas.
En tren: Es una buena fórmula de conocer las etapas más interesantes del Estado. Permite, además, entrar en contacto con los propios tamiles.
Clima. La India tiene tres estaciones principales: invierno, verano y el monzón. Los meses de invierno, de octubre a marzo, son claros y agradables. Los meses de verano, de abril a junio, son calurosos en la mayor parte de la India. Durante el monzón llueve mucho de junio a septiembre en la costa Occidental, y de octube a diciembre en la costa Oriental.
DÓNDE DORMIR
En Madrás
Taj Connemara (Binny Rd). Es toda una intitución en la ciudad. Conserva su encanto de antaño pero con las comodidades modernas de un típico hotel de cinco estrellas. La habitación doble cuesta alrededor de 200 euros.
www.tajhotels.com
En Thanjavur
Ideal River View Resort. Se encuentra a 10 kilómetros de la ciudad pero es el mejor hotel donde alojarse cerca de Thanjavur. Cuenta con casas impecables, muy bien amuebladas. El restaurante, al aire libre, tiene categoría. Cuenta, además, con un centro ayurvédico y clases de yoga. www.idealresort.com
En Kanyakumari
Hotel Seaview (East Car St.). Como su nombre indica, las habitaciones del hotel tienen vistas al mar. Es, sin duda, uno de los mejores hoteles de la ciudad. El restaurante del hotel tiene fama, sobre todo por sus platos de marisco.
DÓNDE COMER
En Madrás
En Cathedral Rd encontrará muchos restaurantes elegantes que sirven buena comida. Sugerimos:
Coconut Lagoo (Cathedral Rd. Esquina TTK Rd.) Buena cocina de Goa y Kerala. Los platos de marisco son una auténtica delicia.
En Pondicherry
Madam Santhe (Lal Bahabhur St.) Muy agradable, de estilo mediterráneo. Solicite los platos de marisco. De inspiración francesa son la gran especialidad del restaurante.
En Thanjavur
Sathars (Gandhiji Rd). Se trata de un local muy popular en la ciudad. La comida y el servicio es impecable y es posible probar tanto platos vegetarianos como no vegetarianos.
En Kanyakumari
Arcana Restaurant (East Car St.) Es el restaurante del hotel Maadhini y es uno de los lugares más populares de la ciudad. El restaurante del jardín es una maravilla.
QUÉ VER
Madrás
Es la capital del Estado. Fundada por los británicos hay que visitar: fuerte de San Jorge (s. XVII). Dentro del fuerte se encuentra la iglesia de Santa María, la iglesia anglicana más antigua de Asia (1680). Al Sur del fuerte está la playa Marina, de arena dorada. La Universidad y el palacio Chepauk, dos primorosos edificios de estilo indomusulmán, añaden una cierta grandiosidad a la escena. Detrás de la playa está la iglesia de Santo Tomás, gótica. Dicen que Santo Tomás está enterrado en su interior. La zona tradicional está en los alrededores del templo Kapaleeswarar, en Mylapore. Los pequeños caminos, las casitas fascinantes y las tiendas donde se vende seda, que rodean al templo, ayudan a que este pueblo conserve su propia identidad tradicional. Otro templo de Madrás es el de Parthasarathy (s.VIII)
Kanchipuram
Del siglo VI al VII fue la gran capital de los reyes Pallava, quienes dejaron una buena colección de templos: Kailasanathax (de piedra arenisca del color de la miel); Vaikuntaperumal (dedicado a Vishnu); Ekambareshwarar (con una sala de mil columnas).
Mamallapuram
60 kilómetros al sur de Madrás. Es el pueblo de los reyes Pallava (s. VII) A orillas de una playa dorada se encuentran algunos de los más bellos monumentos de los Pallava esculpidos en las rocas.
Chidambaram
Tiene uno de los templos chola más antiguos y primorosos dedicado a Shiva, con 1.000 años de antigüedad.
Thanjavur
Fue en otro tiempo la gran capital del imperio de los Chola. El templo más espectacular es el de Brahadeeswarar. El templo está decorado con paneles esculpidos de escenas mitológicas.
Kumakonam
A 36 kilómetros de Thanjavur es famosa por sus numerosos templos esculpidos. Los más famosos son los de Brahma, Nageshwara, Bumbeshwara y Sarangapani.
Tiruchirapalli
El fuerte Rock, construído en una inmensa formación rocosa de 84 metros de altura, domina la ciudad. Una escalera de unos 400 peldaños esculpidos en la roca conduce al templo de Vinayaka. La vista desde allí es soberbia. Más abajo está el templo Tayumanaswamy, dedicado a Shiva.
Madurai
Otra de las ciudades antiguas de Tamil Nadu. En la parte más antigua, las estrechas calles están diseñadas en forma de flor de loto. En el centro se yergue el soberbio templo de Meenakkshi Sundareswarar. El estanque, rodeado de un claustro, es una maravilla. Cerca del templo está el antiguo palacio de los reyes Nayak.
Kanniyakumari
Situada en el extremo sur de la península Índica. Playas de arenas multicolores y espectaculares salidas y puestas de Sol. Los peregrinos llegan de todas las partes de la India para purificarse en sus aguas sagradas.
COMPRAS
Tamil Nadu ofrece una gran diversidad de objetos que vale la pena comprar y llevarse a casa: textiles, cueros, cerámica… Sin embargo, recomendamos muy especialmente las tallas de las divinidades hindúes y la de los elefantes hechas en madera de palo rosa.
GASTRONOMÍA
La cocina del sur de la India es conocida como la más aromática y picante de todo el subcontinente indio. Entre los platos más célebres podemos citar el Masala Dosa, una delgada crépe de pasta de arroz fermentado, cocida por una sola parte y rellena de patatas y cebollas aderezadas con especias. Normalmente se sirve con dos salsas picantes, a base de coco rallado y de lentejas, respectivamente. Con estas mismas salsas se sirven también otros dos platos muy tradicionales: los Iddili (discos de arroz cocidos al vapor), y las Vada (roscas hechas de harina y fritas). El plato vegetariano más popular es el thali: en un gran plato de metal se sirven, en pequeños recipientes, preparaciones a base de verdura (Sahzi), una espesa salsa de lentejas (Dhal), yogurt fresco puro, o mezclado con vegetales frescos finamente cortados (Raita) En el centro del plato se coloca arroz hervido, los Roti o los Chapati (hogazas de harina y agua) y los Papadam (discos de hojaldre con especias, fritos o asados).
También son exquisitas la leche fresca, la mantequilla y el queso chedar, de producción local.
MÁS INFORMACIÓN
www.indtravel.com
www.indiantravelportal.com
Ambos portales ofrecen gran cantidad de iformación y apartados temáticos, así como la posibilidad de reservar alojamiento. Por supuesto, tienen links directos a Tamil Nadu y amplia información, con secciones como playas, monumentos, cocina…
www.tamilnadutourism.org
Es el portal de la Oficina e Desarrollo turístico de Tamil Nadu y posee apartados como historia, geografía, festivales, circuitos turísticos.





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