Desde el descubrimiento de las primeras ruinas e indicios de una cultura precolombina distinta, a mediados del siglo XIX, los mayas fueron considerados como una civilización sabia y superior, incluso románticamente pacífica y democrática, a tenor de la rara perfección de los pocos indicios de su arquitectura y artesanía. En las húmedas e inhóspitas tierras bajas de Yucatán y parte de lo que hoy es Honduras, Guatemala y Belice, ese pueblo elusivo construyó complejas ciudades con lujosas residencias, palacios de piedra y templos piramidales, inventó un sofisticado calendario, desarrolló técnicas agrícolas sorprendentes y una elaborada escritura jeroglífica que aún no ha sido totalmente descifrada.

En la espesura de la selva de Yucatán los mayas construyeron sus grandes ciudades

Se presume que esos textos registran los hechos y dinastías de sus peculiares gobernantes: tradicionalmente, arqueólogos y exploradores tendieron a describir a los mayas como una civilización remota y etérea, dirigida por reyes filósofos, a los que se llegó a imaginar como los últimos sobrevivientes de la extinguida Atlántida o los hijos de la Tribu Perdida de Israel.

Detalle maya en Chichén Itzá

Ahora, con los avances en la decodificación de los jeroglíficos, nuevos descubrimientos y excavaciones, han permitido llenar buena parte de los claros en el conocimiento de la historia y las costumbres de los mayas. Hoy se sabe que sus reyes no eran contemplativos intelectuales recluidos en un selvático paraíso de las artes y las ciencias, sino seres tan vanidosos y ególatras como cualquier otro gobernante autocrático en el resto del mundo, tan obsesionados por el poder como los propios emperadores romanos y tan ansiosos por perpetuar su gloria personal como los faraones de Egipto.

Los mayas tenían grandes conocimientos científicos. Arriba, el observatorio de Chichén Itzá

Por otra parte, sus imponentes construcciones no eran sólo centros protocolares y religiosos, como alguna vez se creyó, sino verdaderas ciudades, en el sentido urbano y moderno de la palabra.

Los científicos creen que Chichén Iztá fue construida alrededor de los años 435 y 455

Constituían el núcleo de la vida comercial y política, y en sus calles y edificios traficaban los comerciantes, trabajaban los obreros y artesanos, oficiaban los sacerdotes, sentenciaban los jueces y se paseaban los miembros de la clase dirigente. Desvelado cada vez más por la moderna arqueología el misteriode lo ignoto y remoto, queda en pie el genuino y excepcional talento intelectual y artístico de los mayas, aunque su vida social y cultural no difiera tanto como se quiso suponer del resto de las civilizaciones de su tiempo.

Los mayas de hoy mantienen sus lengua, sus superticiones y sus tradiciones

No fue, por cierto, una civilización efímera. Su cronología se extiende desde el año 250, hasta la Conquista, en el siglo XVI de nuestra era. De hecho, por la misma época en que florecían las culturas de Teotihuacan y El Tajín (entre el 250 y el 900 d C.) surgían los primeros mayas bajo el sol de la península del Yucatán.

LOS TEMPLOS DEL TIEMPO DE CHICHÉN ITZÁ

En determinado momento del siglo X, un grupo de mayas llamados itzá llegó al norte de Yucatán procedente de la costa suroccidental de la península. Otro grupo, los guerreros toltecas de los altiplanos mexicanos, también se desplazó a este lugar a las órdenes de un legendario rey-sacerdote llamado Kukulcán (la “serpiente emplumada”).

Los toltecas dominaron Chichén Itzá hasta el siglo XIII, cuando desaparecieron de la historia. A 120 kilómetros al sudeste de Mérida, Chichén Itzá nos ha dejado una gran cantidad de monumentos: el Templo de los Guerreros, elTemplo de las Mil Columnas, el Templo de los Jaguares, el Caracol

Templo de los Guerreros

El Castillo, la estructura mayor y más importante, está dedicado al dios Kukulcán. Lo construyeron de modo que en la escalinata del lado septentrional se repitiese, en cada equinoccio, el mismo fenómeno: un juego de luces y sombras diseña el cuerpo sinuoso de un reptil que desciende a la tierra.

El Castillo o pirámide de Kukulkán

La serpiente es el símbolo de Kukulcán, encargado de fertilizar la tierra, y de este modo se indicaba a los sacerdotes que había llegado el momento de comenzar la siembra. El Castillo es interesante también por otro motivo: es una representación en piedra del calendario maya: el edificio tiene cuarenta escalinatas, con noventa y un escalones en cada lado; la suma de todos los escalones, más el peldaño superior que da entrada al templo, tiene como resultado 365, esto es, los días que tiene el año según el calendario solar.

Hay otras grandes ciudades mayas antiguas esparcidas por toda América central: Tikal (Guatemala), Copán (Honduras), Belice… y un largo etcétera. Si embargo, el buen estado de conservación de Chichén Itzá y sus impresionantes monumentos lo han conevrtido en una etapa ineludible de cualquier viaje por la península de Yucatán, en México.  No os olvidéis de visitarla. Descubriréis su magia…

Texto y fotos: Oriol Pugés

CÓMO IR

Iberia tiene un vuelo diario de Madrid a Cancún con tarifas muy diferentes según la época del año (www.iberia.com)

QUÉ HAY QUE SABER

Formalidades de entrada. Sólo es necesario el pasaporte en regla.
Cuándo ir. En la Península de Yucatán la temperatura diurna se sitúa alrededor de los 30ºC todo el año, y de noche no suele bajar de los 16ºC.
Cómo moverse. Es fácil encontrar agencias que organizan excursiones a los rincones más apetecibles de la zona o que alquilan coches para quienes quieran moverse por su propia cuenta.

Mejor época: de Noviembre a Abril.

RUTA MAYA

Se conoce por “Ruta Maya” a una extensa zona de Mesoamérica compartida hoy por cinco países, en la que habitó el pueblo Maya durante más de 2000 años. La Península de Yucatán posee algunas de las antiguas ciudades mayas más bellas y mejor restauradas.
Chichén Itzá. Es uno de los sitios arqueológicos más grandes y mejor cuidados de México. En realidad comprende dos ciudades: una gobernada por los mayas del siglo VI al X, y otra tolteca-maya, del año 1000. La mayoría de los edificios importantes pertenecen al domino tolteca y son el imponente Castillo o Templo de Kukulcán, cargado de simbolismo cosmológico y con un templo en el interior, el Cenote o “Pozo Sagrado”, el Observatorio (Caracol), el impactante Templo de los Guerreros y el Convento. Durante los equinoccios de primavera y verano, la sombra del sol crea la forma del cuerpo de una serpiente sobre la faz de la pirámide.
Uxmal. Esta ciudad maya de las épocas clásica y post-clásica es una de las grandes muestras de arquitectura y arte maya. Uxmal significa “construia tres veces”, reflejando las fases de desarrollo de la ciudad. Las principales construcciones son la Pirámide del Adivino, el Convento y el majestuoso Palacio del Gobernador.

Tulum. Levantada sobre un cerro rocoso rodeado por dos calas, es de las pocas poblaciones mayas edificadas junto al mar. El paraje es extraordinario y mágico.

Cobá. Esta ciudad llegó a tener más de 50.000 habitantes. Fundada antes que Chichén Itzá y Tulum, está cruzada por una multitud de calzadas adoquinadas. Por si fuera poco, en su perímetro se eleva una de las maravillas yucatecas: Nohoch Mul, la Gran Pirámide. Una gran escalinata de 118 peldaños nos llevará hasta la cima de esta pirámide, que está a más de 40 metros de altura. www.mayayucatan.com.mx

DÓNDE DORMIR

La oferta hotelera en la Península del Yucatán es muy buena e impresionante. En www.yucatan.gob.mx encontrará todas las posibilidades de alojamiento, que son infinitas. Sin embargo yo sugiero despertarse con los sonidos de la selva en el lujoso Hotel Mayaland (www.mayaland.com), a apenas un paseo del yacimiento arqueológico.

También sugiero los siguientes por su singularidad:
Maroma Resort & Spa. Próximo al yacimiento maya de Tulum. Las suites disponen de spa y techos de paja. Las habitaciones son amplias y cómodas. www.maromahotel.com
Hotel Basico (Quinta Avenida con calle 10 Norte. Playa del Carmen). Todo en este hotel está pensado para pasar unos días inolvidable.www.hotelbasico.com

QUÉ COMPRAR

Los principales productos artesanales yucatecos son, junto a sus famosas hamacas, las guayaberas, las blusas, huipiles y vestidos bordados con punto de cruz, los trabajos en filigrana de oro, platería y orfebrería, los sombreros de palma llamados “jipi-japa”, las alpargatas y hamacas de henequén, jarrones y otros artículos de madera torneada o los de piedra labrada. La mayoría de estos objetos pueden encontrarse a precios muy asequibles.

MÁS INFORMACIÓN

Turismo de México.www.visitmexico.com